Como sociedad, hemos permitido (y nos estamos acostumbrando a) que la frivolidad se profesionalice.

Estas últimas semanas hemos visto cómo lo banal es lo que se vuelve tendencia: en las pláticas, en el intercambio social con sus diferentes herramientas para expresarse; desde los medios tradicionales de comunicación –electrónicos e impresos–, hasta todos aquellos que inundan un ciberespacio cada vez más bipolar.

 

Jesús Malverde

El calor arrecia. Da una señal de lo que puede ser el infierno, que en espejismo terrenal se aparece entre los vivos. Los vivos de este lado, donde se mece la Sierra Madre Occidental para divisar el Pacífico, saben cuestionar el infierno, le danzan sin rumor y de tanta fe de repente migran a un paraíso real. Sin parpadear, casi como seres mitológicos guardan ofrenda. Entro y el miedo se descongela entre la tambora y los kalashnikov cargados para lo que se ofrezca…

 

El motivo por el que tenemos dos oídos y una boca, se dice, es porque tenemos que pasar el doble de tiempo escuchando que hablando.

Pero con la aparición de tecnologías, hay cada vez más convenientes que llaman o desvían nuestra atención. A menudo se hace más difícil dedicarle tiempo a escuchar, a crear y mantener relaciones importantes, ya sean entre un médico y su paciente, entre el empleador y los empleados, entre padres e hijos, o entre marido y mujer.

Ver más