Memorabilia

Lo conocí y entrevisté a principios de 1978, cuando a sus 36 años era el único joven del gabinete y era el titular de la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial; justo cuando todavía resonaba el anuncio del presidente de que ya íbamos a aprender a administrar la riqueza y un par de años antes de que el mismo joven funcionario influyera en López Portillo por encima de la opinión de Díaz Serrano manteniendo altos los precios del petróleo para que el presidente anunciara que “no seríamos esquiroles de la OPEP”, comenzando con ello la primer debacle económica de México en la angustiosa década de los años 80.

