Rumbo a la carrera presidencial, los aspirantes a la silla grande empiezan a utilizar las redes sociales para dar a conocer sus propuestas. Pero no sólo eso. En Twitter observamos con mayor frecuencia el número de tuits que alaban, a veces fundamente, las virtudes de alguno de los suspirantes. Cuentas con pocos seguidores, avatares de caricatura, mensajes sin atractivo, porras fingidas y vítores inverosímiles pululan en la red, tantos que, la mayoría de las veces se convierten en TT no porque sirvan como galardón al protagonista, todo lo contrario, su popularidad se debe al desfile de insultos y frases jocosas.
