Pasando desde la risa, hasta el asombro o la indignación, el aspirante a la presidencia por el PRI, nos ha traído durante días al pendiente de sus declaraciones. No porque tenga las grandes propuestas, sino por su ignorancia, poco manejo de la oratoria, su incapacidad para responder en forma coherente una entrevista realizada por el diario español El País y titubear respecto al monto del salario mínimo de un trabajador mexicano, o el precio de la tortilla, a lo que respondió, en tono orgulloso diciendo que no lo sabía, porque no “era la señora de la casa”.
