
Días pasados leí una noticia en una página digital que me sorprendió.
Decía que en Italia, en el pueblo de Sellia, región de Calabria, con 500 habitantes, el 60% de la población son ancianos. Por eso, el alcalde Davide Zicchinella explicó que la norma vigente en estos momentos es que en el pueblo “está prohibido morirse”.


