
“¿Cuál es el que al mismo tiempo es un bípedo, un trípedo y un cuadrúpedo?”
En ocasiones, explicar las estrategias de un gobierno se vuelve un acertijo, por lo tanto, los métodos de análisis conocidos no son de mucha utilidad, hay que recurrir a otras alternativas, incluidas las siquiátricas y por qué no, al “Ave María dame puntería”
Esto ocurre con el caso del grupo de turistas mexicanos que fueron atacados en Egipto, con un saldo de ocho fallecidos. La justificación del gobierno egipcio se basó en decir que transitaban por una zona restringida y que fueron confundidos con una célula de terroristas del Estado Islámico.
La reacción de la administración del presiente Peña Nieto fue oportuna ante el gran agravio que significó el hecho. La canciller Claudia Ruiz Massieu viajó a la tierra de los faraones y el mexiquense se comunicó con el presidente Abdel Fatah al Sisi, incluso se envió el avión presidencial TP01 para repatriar a los heridos.
Queda la impresión de que se podía ser más enérgico (“llamar a consultas” al embajador mexicano en El Cairo, por ejemplo), sin embargo, por lo pronto se exigió al gobierno egipcio una investigación a fondo que esclarezca los hechos y que no queden impunes los asesinatos.
Otro dato que abona en el sentido de la respuesta oportuna de Peña Nieto, es que ayer viernes recibió en privado, en Los Pinos, a los familiares de los fallecidos. Hasta aquí, todo está razonablemente bien.
Los enigmas de las estrategias del peñanietismo surgen cuando uno constata que en los casos de Tlatlaya y de Iguala-basurero de Cocula (por mencionar dos ejemplos trágicamente simbólicos), la respuesta de la justicia mexicana ha sido tortuosa por decir lo menos. Se ha regateado a los familiares de las decenas de fallecidos en ambos casos, la posibilidad real de conocer la “verdad histórica” de los multi homicidios.
Es más, la Presidencia de la República ha manifestado una renuencia pasmosa para recibir a los parientes de los normalistas, solo la presión social y mediática lograron que las puertas de la residencia oficial se abran en días próximos para esta gente (solo los de Ayotzinapa).
Durante la semana, seis veracruzanos fallecieron a causa de un deslave (cinco menores y su madre). No fueron bombardeados, murieron por ser pobres y no poder vivir en un lugar sin riesgos.
¿Hay alguna declaración que señale la indignación del gobierno federal por las condiciones de pobreza que provocan este tipo de catástrofes que cobran vidas humanas?
¿Verdad que hay dobles raseros que no pueden ser explicados bajo métodos de análisis formal?
Vaya, vaya con los acertijos de la Esfinge. Tendremos que releer a los griegos.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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