Para ser la Atenas de México, no hay que decirlo…hay que parecerlo
Es difícil imaginar a los funcionarios de la Atenas de Pericles, solicitar a una urbe de su época, le facilitara algún instrumento para ejercer la administración de la Ciudad Estado.
Justamente, en eso residía su grandeza, en su autosuficiencia, en su orgullo de “ser atenienses”.
Desde que asumió la presidencia municipal de Xalapa, Américo Zúñiga ha destinado millonarios recursos para promover su imagen, sus actos son muy celebrados en la prensa.
En este tenor propagandístico, el alcalde en cuestión planteó promover a Xalapa como la “Atenas de México” (de tiempo atrás, dada su actividad cultural, ya había sido nombrada como la “Atenas Veracruzana”), lo cual, en el marco de la grandilocuencia, suena muy bonito.
A principios de esta semana, Zúñiga se trasladó a Omaha, Nebraska, acompañado de numeroso y costoso (al erario) séquito, ahí, ratificó los lazos de “hermandad” con la ciudad ubicada en el Medio Oeste del norteño país, además, recibió en donación cuatro ambulancias “de segunda mano”.
En teoría es un gesto que se agradece, pero ¿así se aspira a convertir a Xalapa en la “Atenas de México”? ¿Dando la imagen de una ciudad menesterosa?
Antes de que Américo despachara en la alcaldía a finales de 2013, la ex señora presidenta, Elizabeth Morales, señaló que le dejaba 30 mdp “en caja” a su sucesor. Posterior a esto, el señor Zúñiga dijo que esos eran “solo enunciados”, luego comentó que eran alrededor de cinco millones y que el resto era dinero federal etiquetado…o sea, se “enredó” y dio por terminado el diferendo.
Varios columnistas han dado cuenta del salto cuantitativo y cualitativo que al menos dos ex munícipes (en el pasado reciente), han logrado en su patrimonio a su paso por la administración municipal, incluso trascendió que en corto, el viajero alcalde se quejaba del cochinero financiero que le heredaban.
También es necesario señalar que las camionetotas que usan los funcionarios municipales, cuestan más que las señaladas ambulancias, además ¿no era más barato que las mandaran por tren y que Américo fuera solo?
A esto se suman los gastos suntuarios, por ejemplo, como ya lo señalamos, en la prensa, por lo cual concluimos que dinero si hay.
Si en verdad se quisiera hacer de Xalapa la “Atenas de México”, se tendría que comenzar por denunciar las tropelías cometidas en anteriores administraciones municipales. El crédito otorgado por Banobras al CMAS es una muestra de estas irregularidades.
Si se recupera lo presuntamente desfalcado, le alcanzaría a Xalapa para comprar más que cuatro ambulancias nuevas, le alcanzaría para consolidar la dignidad de la vapuleada ciudadanía y construir una Plaza Pública, en la cual diserten las y los futuros Pericles.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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