
Pus-modernidad: en México el político avant-garde trabaja en construir el corporativismo del Siglo XXI
Contrario al discurso “modernizador” de los políticos 3.0, los usos y costumbres derivados de la genética priista (inseminada en otros partidos), siguen siendo práctica común.
Una de estas tradiciones consiste en el “acarreo” indiscriminado de personas para nutrir mítines (y ego), de candidatos y funcionarios en gira de trabajo.
Si el evento es presidido por el Tlatoani, el gobernador en turno se fija el objetivo de “arropar” al señor presidente, para con ello mandar un mensaje que demuestre la “cercanía” entre ambos personajes.
¡Sinaloa en la ruta de Peña Nieto! ¡Chiapas apoya las históricas reformas impulsadas por el presidente patriota Peña Nieto! ¡Veracruz amigo de Peña Nieto!, son las típicas consignas que buscan “enamorar” al titular del Ejecutivo y con ello, estar en su “ánimo”.
Cuando los gobernadores visitan los municipios, el esquema se repite: el góber anda muy bocabajeado, hay que darle “calor”, suelen decir los munícipes.
En el caso de los candidatos a cualquier puesto de elección popular, la parafernalia se exacerba y los ánimos se desbordan, en estas circunstancias, como no ocurre en otros momentos, prometer no empobrece: con mi presidencia, ¡Yucatán se ubica en el rumbo del progreso! Por eso amigas y amigos yucatecos, ¡denme su voto, no les voy a fallar!
Elementos que no pueden faltar en estos eventos son las coronas y collares de flores, las matracas, las mantas con leyendas de apoyo al visitante distinguido, la música “chunchaca” y, por supuesto, el masivo lunch para los asistentes.
El tema para algunos podría reducirse a un tema de subdesarrollo de la cultura democrática, a un quehacer pintoresco en una república tercermundista, sin embargo, no es así.
El continuar con estos mecanismos (que en términos reales no garantizan ni popularidad ni votos), retrata de cuerpo entero a quienes los impulsan: al pueblo, pan y circo.
En este contexto, una de las frases recurrentes del imaginario político mexicano (que los “tricolores” atribuyen a Jesús Reyes Heroles), señala: la forma es fondo.
En este caso, la forma de “interactuar” del funcionario o candidato con la sociedad, es vertical, desde la tarima, carente de conceptos, todo se reduce a la arenga, a la porra, a la autocomplacencia.
Por su parte, millones de electores reclaman canales de comunicación horizontales con sus potenciales gobernantes, pero muy pocos han comprendido esta situación.
Esto es lo cierto de nuestro país, a pesar de las “reformas”: hay una clase política que se resiste a asumir un papel de vanguardia y que quiere aplicar el #YaCholeConTusQuejas repartiendo barbacoa fría y Coca-Cola “al tiempo”…chingao, si por lo menos fuera al revés.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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