Los vivas y elogios a la justicia, a la soberanía, a los pueblos indígenas, a las heroínas –porque, de acuerdo con la señora Claudia Sheinbaum, también “llegaron todas”-- a la libertad y a la democracia no dejan de ser un asunto demagógico y patriotero.
¡Todo es falso!
Fuera de contexto, en un escenario montado, son un recurso para evadir la aplicación de los conceptos. No tienen significado si no se les refiere a la acción conducente para hacerlos efectivos. Son gritos al vacío, sin posibilidad de réplica, sin sustancia alguna.
En un país como el nuestro, atosigado por el clima de odio, de pobreza y de violencia, tienden a generar más irritación, más encono que esperanza. Son peras del olmo que anuncian más inquina que alternativas. No pueden invocarse sin sentido, no deben anunciarse sin un respaldo que los justifique.
Cualquiera, hasta un matarife como lo fue AMLO o una mujer sin preparación alguna para el papel que debería interpretar, puede pararse en medio del escenario prefabricado y alentar su nombre. Lo que se espera es el grito por la aplicación de la justicia, por las formas de lograr la soberanía, por alcanzar la libertad. No estamos para más protocolos insulsos, para más gritos sin esencia, para más ditirambos insensatos.
En un país como el nuestro, acechado por todos lados, afuera por el imperio y adentro por los delincuentes, ya no caben las contemplaciones ni los regodeos. Debe irse al fondo, antes de que los gritos provengan del público confinado y ya no haya para dónde hacerse. Es demasiada pompa, mucho confeti, demasiados fuegos de artificio e impropia gesticulación, que pueden convertirse en burla.
El alarde sobra, las amenazas ya no asustan a nadie, sobre todo después de que el gobiernito de México está acusado de ser aliado y protector de la delincuencia organizada donde el Estado ha perdido independencia, justicia y soberanía para dejarlas en manos de los criminales.
El desfile de los ñoños
Sobre los desfiles militares desde que el morenato se hizo a las malas del poder político que tornó absolutista, ni hablar. Detrás de las marcialidades y de las marchas dragonas de su caballería, todo mundo ya sabe qué es y a qué se dedican las Fuerzas Armadas, después de haber sido desarmadas para avituallar ese esperpento que resultó ser la Guardia Nacional.
Todo mundo sabe que, a cambio de tragar sapos sin hacer gestos, los grandes entorchados de la Defensa y de la Armada, fueron colmados con todo tipo de canonjías, poder y dinero sobre la población civil, sin consulta ni evaluación posible. Están contentos arriba, en la cúpula. Pero abajo… Lo que suceda al seno de las Fuerzas Armadas es aún de pronóstico reservado.
Sobre todo, cuando este 16 de septiembre veremos todo el lujo y nos ocultarán que por debajo tienen todo un reborujo. Que son los criminales quienes deciden si cesan o no sus matanzas, sus asesinatos, sus atentados en contra de la seguridad de la sociedad ya del todo indefensa. Sin justicia y sin seguridad.
La consigna mil veces demostrada de la autodenominada Cuarta Transformación es que los ridículos ñoños se cubren con dinero del presupuesto. Y que la resistencia civil se doblega con impuestos, injurias… y golpes de Estado técnicos, cual fue la aprobación de una Reforma Judicial, a la que prácticamente no le cambiaron ni una coma, con la que se burlaron de aquellos que asistieron a sus foros y no fueron censurados, con la que no atendieron razones expuestas por el mundo, sí, por el mundo, financiero.
Con representaciones más ñoñas de las que se tenga memoria en ese desaguisado de montajes chuscos de la 4T, un Ateneo de Insensateces, donde seguramente volverán a desfilar carros alegóricos con las obras insignias de López Obrador. Otro regalazo a su ego, ahora de parte de los uniformados.
Pero no será el único. Como la crisis está instalada desde el inicio hasta el final del reinecito de Cuarta… se presagia para el próximo una debacle mayor, el feto nonato, las crisis económica y social de todos tan temidas. La crisis que, ahora sí, llegó para quedarse.
Y aunque se escuchen los retintines más socorridos: “no hay crisis en el segundo piso de la 4T”, “las finanzas del aparato están en condiciones excelentes de salud”, “un gran golpe al narco”, “se crearán tres millones de empleos”, “habrá un millón de viviendas más”, y… “no más gasolinazos”.
Los mensajes encriptados no quieren decir otra cosa que la rendición anticipada ante lo inevitable. Un catálogo de deseos truncos, recetados al público antes del hachazo final, el que vendrá inexorablemente de seguir las cosas como van. Porque una economía que ha sido arrasada desde sus cimientos no puede responder mágicamente ante los acontecimientos negativos.
Al servicio de la delincuencia
Ni la economía se recupera, ni bajan los delitos de alto impacto, ni se ha creado un solo empleo formal con prestaciones y salarios justos, ni se detienen las alzas a la gasolina, electricidad y diésel, ni aminora el efecto salvaje del narcotráfico en la vida de los mexicanos.
Todo forma parte, en esta chusca y a la vez triste celebración de la Independencia, de fallas estructurales, no de cifras que puedan o quieran manejarse al contentillo de un régimen que ya se encuentra en pleno estertor.
El objetivo es dejar la absoluta convicción de que, después de Morena, llegará el diluvio. Que ya no hay otra forma de organización que no deba basarse en el presidencialismo absolutista, en las Cámaras adocenadas, en la Judicatura dominada y envilecida y en una estructura administrativa al servicio de la delincuencia organizada.
Fuera de allí, todo es Cuautitlán. Llegaría el infierno. La defensa de la soberanía popular es física y naturalmente imposible. La lucha por aferrarse al poder encuentra en estas expresiones triunfalistas su razón de ser. Está visto que no sólo quieren el poder total, exigen además la impunidad, y si se puede, la inmunidad.
¡Y así no no’más no se puede!
¿No cree usted?
* * *
Justo en vísperas de las celebraciones patrias, el medio estadounidense NewsNation reveló la filtración de un documento interno del Departamento de Estado de EU en el cual se incluye una polémica encuesta que asegura que la mayoría de los mexicanos apoyaría acciones militares directas y unilaterales de Estados Unidos para combatir a los cárteles del narcotráfico (como el Cártel de Sinaloa o el CJNG. La revelación firmada por los periodistas Ali Bradley y Jeff Arnold generó un fuerte debate bilateral. El sondeo fue realizado a 1,000 ciudadanos mexicanos mayores de 18 años por una empresa de investigación local (cuya identidad no fue revelada en el informe. Según las fuentes, los participantes respaldaron acciones drásticas por parte de EU, tales como ataques a laboratorios de droga, arrestos de líderes criminales dentro de México sin avisar al gobierno mexicano, operativos militares unilaterales e imputaciones directas a funcionarios vinculados al narco. El documento incluye mapas operativos detallando el control territorial de organizaciones delictivas como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Y ello dio oportunidad a la señora Sheinbaum para rechazar tajantemente los resultados del reporte, calificando la información de "absurda" y, claro, para repetir por enésima ocasión que “México es un país libre, soberano e independiente”… sin que muchos se lo creamos. * * * Agradezco que en su día de asueto haya tenido el tiempo de asomarse a este Índice Político, y le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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Vivas que no reaniman a un México que muere sin paz
