Ni hablar, el padre Alejandro Solalinde, después de ser un respetado activista en pro de los inmigrantes centroamericanos (principalmente), ha quedado atrapado en las redes del poder...se le olvidó la máxima bíblica: al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios...revisen esto que nos cuenta el Templo Mayor de Reforma: ““POCOS lo saben, pero el sacerdote Alejandro Solalinde trató de interceder ante el altísimo de Palacio Nacional para salvar el alma -¡y la chamba!- de Roberto Valdovinos, destituido como titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior. LO QUE no hizo por los migrantes gaseados por la Guardia Nacional, Solalinde lo hizo por el funcionario acusado de acoso laboral contra sus subalternas. Según dicen, Valdovinos llegó a esa posición, precisamente, recomendado por el cura, pero ni él lo pudo rescatar de la decisión unánime del Comité de Ética que decidió convertirlo en un mexicano en el exterior...pero de la Cancillería”
