
Una auténtica locura lo ocurrido en Veracruz durante el sexenio que estuvo al mando Javier Duarte: departamentos y camionetas de lujo para novias y novios, ‘chayos’, viajes y becas para los texto servidores, joyas, yates y casas para el círculo más cercano, todo, por su puesto, con cargo al erario de la entidad…sin duda, la banda de corruptos más demencial que ha existido…chequen esto que nos cuenta, el periodista Carlos Jesús Rodríguez, en su columna Por si Acaso: “EL HOMBRE más cercano a sus afectos, el que todo lo tuvo y de quien comentó en cierta ocasión: “si Bermúdez renuncia tendría que irme yo también”, ha sido, paralelamente, la punta de lanza contra el ex Gobernador procesado en el Reclusorio Norte de la ciudad de México por un mega fraude cometido a las arcas del Estado, y ahora, no conforme con ello, amenaza barrer con toda la familia a quienes conoce secretos, vicios, negocios y triquiñuelas. Dispuesto a confesarlo todo con tal de salvarse, el ex Secretario de Seguridad Pública denuncia que a Cecilio Duarte de Ochoa (aunque él se hace llamar “Cecil”), le entregó 300 juegos de placas para taxis por instrucciones de su hermano el, entonces, mandatario, cuando pensaba que el Estado era una empresa de su propiedad y no ente administrativo que realiza funciones en beneficio de los gobernados. Arturo Bermúdez es quien más conocía a Javier Duarte en sus gustos y tendencias, y no en vano compraron propiedades en el complejo The Woodlands del Estado de Texas, Estados Unidos, las del ex Secretario de Seguridad Pública valuadas en 2.4 millones de dólares, según registros oficiales, todo a través de sus respectivas esposas.”
