Te enterramos ayer
entre polvo y llanto.
Contigo enterramos tu pobreza
tus ojos grises, amargos…
tu rostro marcado
por sufrimientos y preocupaciones.
Ahí quedaron tus cosas
tus vestidos rotos
tu radio inservible
el fogón apagado
El candil sin petróleo
tus gallinas cacareando
esperando el maíz
que les dabas
con tus manos santas.
Un jardín marchito se despide de ti
Tu casa abandonada
de palma y otate
con piso de tierra
y también nos despedimos
nosotros
porque ahora descansas
en esa tierra lejana y olvidada.
Sobre el Autor:
Luis Gustavo Mendoza Villarreal.Facebook: Luis G. Mendoza Twitter: @luisgmendoza72
