Mi ciudad sufre, un día sí y otro también, de tremendos problemas viales, los cuales no han podido ser solucionados ni por el Municipio, cuando en su momento tuvo a su cargo la Dirección de Tránsito, ni por el Gobierno del Estado, que es la instancia a la que ahora pertenece.
El enorme número de autos que circulan en nuestras calles, la difícil geografía en que está asentada Xalapa, la incompetencia de la autoridad y la nula educación vial de la mayoría de los que manejan un auto por la ciudad, son los ingredientes de esta mezcla perversa que nos está convirtiendo poco a poco en neuróticos declarados.
Lamentablemente no podemos esperar mucho de nuestras autoridades; claramente se ve que tratan de resolver improvisando y sin un plan que obedezca a estudios concienzudos o a procedimientos claros que, en el mediano plazo, solucionen esto que es ya uno de los más grandes problemas de Xalapa, y que no sólo afectan la salud mental de los que aquí vivimos, sino que trastocan la vida social, la economía local y las actividades académicas y culturales de los xalapeños.
Y ante la ligereza con que el gobierno toma el asunto, incluso pudiéramos decir que hasta se mofa de nosotros al presentar un plan de movilidad que jamás se echó a andar, la única opción que nos queda es la organización civil.
Civilidad, cortesía, empatía, respeto y paciencia, son los valores que habremos de utilizar para suplir la incompetencia gubernamental y para conseguir hacer de esta, nuestra ciudad, un lugar nuevamente amable para vivir. Y es que las cosas más simples si las enredamos nos pueden traer muchos dolores de cabeza; mire si no. Desde hace unos meses se ha suscitado una verdadera plaga en forma de grúas que levantan autos mal estacionados, esto, que a todas luces es un negocito muy bien montado por “alguien”, pues cuesta más caro el arrastre que la multa, es tan fácil de evitar haciendo una sola cosa: no estacionarse en donde está prohibido. Sin falta no hay multa, es una verdad de Perogrullo pero en la vía de la práctica no se aplica y entonces es cuando damos pie para que nos estafen los seiscientos y pico de pesos que cobran por llevarse arrastrando un auto mal estacionado, eso no contando con la vueltesota que hay que ir a dar hasta la Central de Abasto para pagar y recogerlo, o los desperfectos causados a éste por los gorilas que manejan las grúas.
Y así como se evita una multa cumpliendo con el Reglamento, se evitarían atascos si nadie se parara en doble fila, o si no se quedara en el cruce cuando el semáforo ya se va a poner en rojo, o si no se parara “por cinco minutitos nomás” afuera de bancos y comercios; o sí hiciéramos, sin necesidad de letreros, todos los cruceros de la ciudad uno por uno por uno (un auto, un peatón, un auto…), o si cada quien se pusiera en el lugar del otro; digo, al fin y al cabo todos tenemos prisa pero debiéramos de ser corteses a pesar de ello.
Xalapa ya sólo puede ser salvada por los que vivimos en ella, porque Seguridad Pública no puede ni controlar a sus agentes viales, Tránsito del Estado parece no existir y el alcalde nomás se ha pasado estos primeros cuatro meses haciendo foros.
Nosotros, xalapeños y avecindados, podemos ser la solución o seguir siendo parte del problema. Decidamos.
Alejandro Hernández y Hernández
twitter: @hernandumas
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