
La escena se repite en todos los comederos de moda de Xalapa y del puerto de Veracruz, al entrar, hay una mesa o un estante, con ejemplares de cortesía de los diarios de ambas ciudades, además de semanarios y otro tipo de publicaciones, hasta el Diario de Xalapa le entró a tal estrategia de “comercialización”
El motivo de obsequiar las publicaciones es sencillo; el lector ha dejado de comprarlas. Es habitual llegar a las ocho de la noche a las tiendas de conveniencia y encontrar una buena cantidad de diarios matutinos que no se vendieron.
El motivo de esta falta de interés del lector por la prensa escrita, puede atribuirse a que muchos de ellos se mudaron al internet, o sea, consultan las versiones electrónicas o se informan por sitios alternativos, sin embargo, no es el único.
Al disminuir la venta de estos diarios, los ingresos dependen exclusivamente de los convenios de publicidad que se firman con el gobierno del estado y con los ayuntamientos, por lo tanto, la línea editorial queda comprometida en forma tácita, lo que hace que estas publicaciones se conviertan en caja de resonancia de las elites en el poder, perdiendo toda posibilidad de ser independientes y por lo tanto, críticas.
Así las cosas, no es difícil encontrar días en que todos los rotativos “coinciden” en poner la misma nota y foto en las “ocho columnas”, lo cual provoca un mayor alejamiento del lector de dichas publicaciones.
En este contexto, no está lejano el día en que nos enteremos del cierre de estos periódicos, como ya ha ocurrido con dos o tres de la cadena de los Heraldos. A esto tenemos que agregar, que las arcas gubernamentales no se encuentran en su mejor momento, cuestión que también se refleja en los medios impresos.
Haiga sido como haiga sido, resulta irregular que estas publicaciones no se sometan a las leyes del mercado de la oferta y la demanda y existan de manera artificial, claro, con cargo al erario.
Por otro lado y para concluir, diremos que esa “realidad” que pretenden “vender” estos medios, no se la creen ni sus propios editores, por lo cual, se convierte en un gasto inútil.
Posdata: claro, hay sus honrosas excepciones, diarios que son críticos y si se venden, ustedes elijan.


