La comparecencia del contralor Iván López Fernández ante los diputados en el Congreso local, como parte de la glosa del segundo informe del gobernador Javier Duarte de Ochoa, fue una confirmación de la ineficacia, ineptitud o, en el peor de los casos, de la complicidad de este organismo que propugna por "promover el uso óptimo, honesto y transparente de los recursos y elevar la calidad en la gestión y desempeño de los servidores públicos, así como fomentar la cultura de rendición de cuentas en la Administración Pública Estatal".
El contralor señaló que en el gobierno de Veracruz "ningún servidor público ha sido inhabilitado por actos de corrupción". Asimismo añadió que en el estado "se transita por el camino de la legalidad y transparencia".
Si tomamos al pie de la letra los dichos del contralor, que por cierto ningún diputado refutó, podríamos decir que para Iván López Fernández Veracruz es esa entidad ideal que tan bien describiera Tomás Moro y a la cual puso el adecuado nombre de Utopía.
Dicha ciudad, dice Moro, es una comunidad pacífica en la que no existe la propiedad privada ni la corrupción y el propósito de los gobernantes y administradores es que todos los hombres gocen de un bienestar pleno, lleno de satisfacciones y bondad. Dice Tomás Moro sobre la ciudad Utopía: "Un pueblo que observa tales costumbres, por fuerza tendrá abundancia de todo; y si esa abundancia se distribuye equitativamente entre todos el resultado es que no existirá un solo pobre o mendigo".
Ah, pero nuevamente es la realidad en Veracruz la que contradice a este funcionario. Si existiese esa administración idonea, como en la Utopía de Tomás Moro, no habría en Veracruz ni un pobre ni un mendigo, pero resulta que, según datos de la Coneval, Veracruz fue uno de los estados donde más se incrementó la pobreza; 600 mil veracruzanos conocen ya lo que es la pobreza extrema.
Por si fuera poco, algunos de los cambios en el gabinete del gobernador Duarte no se dieron por la intervención oportuna del contralor, y mucho menos por la pulcritud de los funcionarios públicos. Uno de los que salió de su cargo, Daniel Lugo Carrasco, y que ostentaba el cargo de Director de Bachillerato en la SEV, salió porque los periodistas dimos a conocer que el señor, que tenía al cuidado la educación de los bachilleres veracruzanos, ni siquiera tenía un certificado de preparatoria. Pero de eso no se dieron cuenta en la Contraloría. Trascendió además que mientras Lugo Carrasco estuvo al frente de la dirección de Bachillerato, lo único que buscaba era la manera de hacer negocio. Apenas hubo tomado cargo en esa dependencia se puso a preguntar cuántas plazas de bachillerato podía negociar.
En otras dependencias, como la Sedarpa se ha denunciado nepotismo; en otras más un manejo inadecuado de los recursos. En el Cobaev, por ejemplo, se sigue manteniendo a varios "empleados" como comisionados al sindicato de Érika Ayala, siendo que en realidad son simples aviadores. Todavía más, cuando los funcionarios públicos deberían excusarse en cuanto a otorgar contratos o empleos a parientes o personas con quienes mantienen relaciones afectivas, no lo han hecho, y los casos que se han dado la Contraloría no los ha advertido, antes bien, han sido exhibidos por los medios informativos.
Uno de los casos más sonados y que me consta, pues a un servidor correspondió llevar a cabo la investigación correspondiente, fue el de la ex secretaria de Turismo, quien no sólo tenía en nómina a la persona con quien mantenía lazos afectivos, sino que además otorgaba contratos a la empresa que esa misma persona había fundado y de la que seguía siendo propietaria. Fueron varios artículos llenos de aseveraciones y de datos que al final fueron confirmados por una serie de pruebas documentadas que también dimos a conocer y que pusimos a dispocisión del propio gobernador; a pesar de todo ello el contralor Iván López Fernández nos llamó "habladores".
Fue el tiempo y la disposición del gobernador Duarte quien puso en su lugar a cada uno. Leticia fue relevada por Harry Grappa de la Secretaría de Turismo; en todo caso el "hablador" resultó ser el inepto contralor y las pruebas que otorgara un servidor nunca fueron objetadas.
Postdata 1: Se están definiendo ya los posibles candidatos a la alcaldía de Xalapa. Por el PRI se pregona que siempre sí le van a cumplir al diputado Américo Zúñiga, quien paciente desde el Congreso local ha aguantado la espera; por parte del Movimiento Ciudadano se perfila Dulce María Dauzón, quien seguramente haría alianza con el Partido del Trabajo, que ni sus luces en Veracruz; en el PRD siguen las dudas, ya no se sabe si irá Uriel Flores, el profe Atanasio o de plano opten por una candidatura ciudadana y en ese caso Carlos Luna tiene ya mucho trabajo realizado.
Postdata 2: El contendiente del PAN se cuece aparte, pues al parecer nadie le hará sombra a Abel Cuevas Melo, quien "pian pianito" anda haciendo labor de convencimiento entre los miembros de su partido. El tiempo que Abel Cuevas pasó muy cerca del poder le ha brindado ciertos conocimientos que podría traducir en estrategias. Lo único que podría ensombrecer el horizonte de su candidatura sería el capricho de los Yunes por imponer a un miembro de la familia como candidato.
Armando Ortiz
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