CIUDAD DE MÉXICO / SEMlac.- Una mujer como secretaria general de la ONU puede dar resultados trabajando con los países miembros, con una reforma de por medio que haga al organismo internacional más ágil y fuerte ante el mayor número de conflictos armados de los últimos 40 años, el debilitamiento de los derechos humanos y del financiamiento de la ONU, coincidieron las candidatas Michelle Bachelet Jeria, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrígues-Birkett, y María Fernanda Espinosa.
Los otros dos candidatos son hombres: el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, y el ex presidente de Senegal, Macky Sall.
Se realizó el primer debate público en la ciudad de Nueva York en la última semana de julio, previo a las primera votaciones de sondeo y a que la decisión sea tomada por el Consejo de Seguridad en octubre, integrado por 15 países, pero cuya decisión final está en manos de los cinco miembros permanentes: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia que pueden bloquear a cualquier candidato con un solo voto en contra.
Uno de los temas principales fue el bloqueo de Ornuz ante lo cual la expresidenta de Chile, Michelle Bacheletet subrayó que el secretario general de la ONU no debe rendirse tiene que insistir, probar distintas estrategias; enviados especiales, mediación, trabajo conjunto con agrupaciones regionales.
Mientras que Carolyn Rodrigues-Birkett, que integró la delegación de Barbados en el Consejo de Seguridad dos años, señaló que el “Secretario General no tiene el lujo de no intentarlo”.
Para la ex ministra de Exteriores y Defensa de Ecuador, María Fernanda Espinosa, el próximo Secretario General debe tener la capacidad de “proponer soluciones concretas, de escuchar, no de condenar”.
La secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la costarricense Rebeca Grynspan, por su parte, recurrió a su experiencia en la negociación del acuerdo del Mar Negro para ilustrar que el bloqueo del Consejo de Seguridad no paraliza al secretario general, sino que marca exactamente el punto en que su trabajo debe comenzar. “Precisamente es abrir las posibilidades para el acuerdo el trabajo del secretario general”, sostuvo.
Al cierre del debate, Michelle Bachelet se pronunció por una ONU con acciones más enérgicas y criticó que ha estado ausente la seguridad de la Agenda 2030, que incluye los Objetivos del Desarrollo Sostenible emblemáticos de la ONU. La otra candidata que se refirió a la Agenda 2030 fue Carolyn Rodrígues-Birkett, quien propuso consultas para establecer una “Agenda Post 2030” centrada en “los derechos humanos y el desarrollo”.
Los otros temas que abordaron fueron la inteligencia artificial, el cambio climático, las pandemias y la migración. De acuerdo con los analistas no hay preferencia todavía por ninguna candidata o candidato.
La postura de Michelle Bachelet
Es hora de que una mujer presida la ONU, ha expresado varias veces Michelle Bachelet, quien no teme a la oposición de naciones que rechacen su visión sobre los derechos reproductivos, sexuales y el multilateralismo. Varias veces ha afirmado que defender la justicia social y la equidad de género es parte fundamental de su trayectoria pública e internacional.
La postura de Michelle Bachelet para acceder a la Secretaría General de la ONU se centra en la defensa del multilateralismo, la independencia del organismo frente a las grandes potencias y la necesidad de una reforma profunda para hacer a la institución más ágil, eficiente y cercana a la ciudadanía.
Michelle Bachelet es la que cuenta con el apoyo de dos países, México y Brasil, luego de que Chile retirará el apoyo con el nuevo presidente José Antonio Kats, ya que ella fue nominada desde septiembre de 2025 por el expresidente Gabriel Boric. Oficialmente continúa con el apoyo de México y Brasil y recientemente por la Alianza Progresista de las Américas, integrada por partidos políticos -el PS y el PPD de Chile-, fundaciones y organizaciones progresistas.
Las dos veces ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, junto con la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, se mencionaron desde el principio para suceder al actual secretario general el portugués Antonio Guterres, cuyo mandato concluye el 31 de diciembre de 2026. Es el noveno secretario general de la ONU desde 1946.
Rebeca Grynspan fue nonimada desde el 3 de marzo de 2026 por el gobierno de Costa Rica; la ecuatoriana María Fernanda Espinosa fue nominada el 11 de mayo por el gobierno de Antigua y Barbuda; y Carolyn Rodrigues-Birkett, candidata desde junio de 2026, por el presidente de Guyana, Mohamed Irfaan.
Michelle Bachelet ha realizado una intensa campaña para obtener el respaldo de una mayoría en el Consejo de Seguridad de la ONU por Reino Unido, Francia, China, Rusia, Grecia, Letonia y Suiza. Mantuvo reuniones de alto nivel en Londres, en París con el Presidente Emmanuel Macrom, en Beijing y en Moscú.
La expresidenta, en su paso por Suiza, participó de un debate con las otras dos candidatas María Fernanda Espinosa (Ecuador) y Rebeca Grynspan (Costa Rica) y fue consultada por la posibilidad de un veto a su candidatura.
Expresó: “No debería decir esto, pero lo voy a decir porque realmente lo creo. Si alguien me veta porque creo en la democracia, porque creo en el multilateralismo, porque creo en los derechos de las mujeres, porque creo en los derechos humanos, me sentiré honrada”.
Michelle Bachelet, pediatra de profesión, de 74 años de edad, es la única mujer en llegar a la presidencia de Chile en dos ocasiones, 2006-2010 y 2014-2018, por el Partido Socialista. También ha ocupado altos cargos en la ONU como directora Ejecutiva de ONU MUJERES en 2010-2013 y como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos en 2018-2022.
La ONU enfrenta una profunda crisis financiera y de confianza, con el gobierno del presidente estadunidense Donald Trump acusando a la organización de gastar de forma imprudente y no lograr resultados satisfactorios.
Sin dar nombres, Bachelet aseguró que se negaría a ceder a la presión de los poderosos países donantes, durante el debate en Nueva York.
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