Entrar al juego de la “globalización” implica aceptar recomendaciones

Entrar al juego de la “globalización” implica aceptar recomendaciones

 

Definición de tecnócrata región IV: mexicano “universal”…con corazoncito tricolor, o lo que es lo mismo: da pena descubrir que lo “global”…no quita lo aldeano

En las últimas semanas el Estado Mexicano ha recibido severos comentarios de organismos multilaterales, sobre el “desdén” con el que se aborda el tema de los derechos humanos.

Destacan los señalamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Palabras más, palabras menos, recomiendan mejorar la actuación de las procuradurías, de las policías y el retiro, programado, de las Fuerzas Armadas de la calles.

Lo anterior con un fin principal: proteger las garantías individuales.

Aunque dichos organismos reconocen avances, la respuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto ha sido de una negación absoluta del problema, México no es Iguala afirman.

Insisten en que el problema está focalizado en algunas regiones y en suma, consideran que la visitas “in loco” de algunos días de duración, no pueden ofrecer un panorama cabal de lo que ocurre en el país.

De la mano con lo anterior, los estrategas del peñismo utilizan “plumas amigas” para atribuir las críticas, en el caso de la CIDH, a un resentimiento de su Secretario Ejecutivo Emilio Álvarez Icaza, quien en su momento habría solicitado el apoyo del mexiquense cuando éste gobernaba su estado, para llegar a presidir la CNDH.

La reacción sólo atiende a descalificar a los interlocutores de la comunidad internacional.

Los expertos en el tema sugieren que el gobierno federal debería encabezar la indignación social por el fenómeno, en lugar de recurrir a la negación del mismo.

Quizá el rechazo a las observaciones emitidas tengan que ver con una actitud inconsciente (el primitivo “ello” freudiano) de los gobernantes que asumen, sin que nadie lo diga, que ellos mismos generan el clima de hostilidad para la ciudadanía y en particular, para ciertos ejercicios como lo son el periodismo y el activismo social.

En efecto, no todo México es Iguala, pero también hay que admitirlo, una gran mayoría del territorio es zona incierta para la población, al menos los corredores para el trasiego de la droga hacia los Estados Unidos, que abarcan más de la mitad del espacio nacional.

A esto agregamos que entre las malas policías y el crimen común, todo México queda involucrado.

Lo responsable, es que los tres niveles de gobierno acepten el principio de realidad y de una vez por todas ataquen el problema con seriedad y no solo se limiten a solazarse con las estadísticas del INEGI.

Claro, un buen inicio sería entender que las relaciones con el exterior, no sólo se limitan a aceptar “galardones” por el buen desempeño de la economía, ni a firmar acuerdos de libre comercio. Hay que tener una aceptación integral de la “globalización”. Si no, ¿para qué se meten?

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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