Moreira, los votantes y el síndrome de “Es-el-colmo”

Moreira, los votantes y el síndrome de “Es-el-colmo”

 

Costumbrismo de diván: el terapeuta: estoy aquí para ayudarlo…el paciente: ¡ah! ¿qué no me vas a madrear?

No hay una equivocación en el título de esta colaboración, pero bueno, empecemos por definir que es el Síndrome de Estocolmo de acuerdo a ese maravilloso “tumbaburros” llamado Wikipedia: “es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, violación o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo, con quien la ha secuestrado”.

Viene a cuento la versión mexicana de dicho estado mental, después de ser testigos de otro capítulo más de la tragicomedia nacional (ahora exportada a otros países), que consistió en la fugaz detención del señor Humberto Moreira en Madrid, España.

Después del monumental ridículo de la Fiscalía Anticorrupción española, el ex gobernador de Coahuila retornó al país y enfático señaló: “han manchado mi honor”, claro está, haciendo gala de histrionismo.

Después, como que no queriendo, dijo que no descartaba regresar a la política, en virtud de que hay encuestas que lo posicionan muy bien entre la ciudadanía de su tierra, en esta caso Saltillo, subrayó que nunca ha sido diputado local ni federal, así como tampoco senador, ¿o sea…?

El profe no omitió decir que el dinero para el abogado se lo dieron su madre y sus hermanos y que “poco a poco” les devolverá la aportación, precisó que tiene negocios de publicidad y es propietario de 40 chivas y dos sementales.

Este último párrafo puede explicarse por una de dos vertientes: o el tipo es un cínico o un payaso involuntario, con todo respeto para “Brozo” sea dicho.

Vayamos al grano, aunque el tesorero estatal durante su gestión, Héctor Javier Villarreal, esté confeso y preso por lavado de dinero en San Antonio, Texas, hasta el momento el ex gobernador no ha sido llamado a cuentas por la justicia estadounidense.

Sin embargo, al margen de ello, Moreira dejó a la norteña entidad sumida en la inseguridad, endeudada por varias generaciones, hizo gala de nepotismo al heredar el poder a su hermano, además, creció políticamente al lado de Elba Esther Gordillo.

Ya como gobernador, dejó a su primera esposa para casarse con una “miss” (típico de los políticos región IV), también aglutinó a parte de la clase política tricolor, dada su propensión a confrontarse con el panismo, como quien dice, es bueno p’al trompo.

En este sentido: ¿alguien podría citar una aportación trascedente de la administración de Moreira a Coahuila?, desde luego, nos referimos a otra cosa que no sean puentes, banquetas y todas esas obras de relumbrón que en poco tiempo ya están deterioradas.

La conclusión es sencilla: Humberto Moreira no es, ni de lejos, una versión local de Winston Churchill, Lázaro Cárdenas, Enrique Tierno Galván o Angela Merkel, por citar a algunos notables. Por el contrario, su fama viene por temas exclusivamente negativos, por su moral y ética “relajada”, no obstante, si se presentara como candidato, podría alzarse con la victoria…¿a poco no es el síndrome de “Es-el-colmo”? ¡México-mágico!

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