‘No es que quiera defender al candidato del PRI’

‘No es que quiera defender al candidato del PRI’

 

Los pensábamos doctores, pero acá entre nos, no pasaron del tercer grado

Las instituciones desarrolladas a lo largo del Siglo XX en México, de una u otra forma, tienen que ver con el PRI. El deporte, la educación, la Iglesia Católica, el cine, los sindicatos, etc., o se ajustaban a la visión priista del mundo o no funcionaban, el partidazo, tenía un gran poder de $educción para atemperar la oposición al pensamiento único.

 

 

La dictadura perfecta la ha definido el literato Mario Vargas Llosa, por desgracia, ya que hablamos de letras, también el periodismo, salvo sus honrosas excepciones, está hecho al modo tricolor, en particular, los grandes corporativos.

En los doce años del panismo en el gobierno federal, hubo una ruptura, provocada por la inhabilidad de las dos partes para pactar un nuevo trato, que llevó a una crítica feroz (en ocasiones malintencionada) de los presidentes azules. Nunca hubo tal escrutinio del habitante de Los Pinos.

Hoy con el retorno de una presidencia imperial (con minúsculas obvio), los usos y costumbres volvieron por sus fueros.

Un ejemplo de lo anterior, es que ante los doce procesos electorales en puerta, los candidatos del tricolor a las respectivas gubernaturas, tiene una cobertura más que favorable en los medios de la Ciudad de México (dejemos la prensa local al margen).

Así pues, da ternura leer a destacados periodistas decir (más o menos): la verdad, no es que quiera defender al candidato del PRI, pero el candidato fulanito de tal (de la oposición, desde luego) es: ¡pum! ¡zaz! ¡&*%$Ç! y un largo etcétera.

Distingamos: los suspirantes del Revolucionario Institucional y sus satélites son: responsables, producto de la cultura del esfuerzo, académicamente sólidos, anclados en la realidad y más transparentes que el aire que respiramos (jeje).

Por su parte los opositores (morenos, azules o amarillos), tienen las siguientes “habilidades”: pederastas, corruptos, populistas, resentidos, aliados de los “malos”, herejes y por si esto fuera poco, no tienen buenos modales.

En este contexto, la gran molestia de buena parte de los comentócratas con las redes sociales, es que los usuarios no “compran” sus “verdades” y, además, tiene acceso a información “desdeñada”  en la prensa oficial y oficiosa.

En nuestro país, con sus asegunes, se puede practicar la libertad de prensa, el problema surge cuando hay una intrincada red de complicidades a través de convenios de publicidad millonarios, que otorga el gobierno federal a los medios (aparte de dar o quitar permisos, concesiones, etc.).

Bajo este concepto, se aplica lo que dijera el clásico: al cliente ¡lo que pida!

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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