El PRI veracruzano extraviado

El PRI veracruzano extraviado

Algo está podrido en el PRI: desyunificar o no desyunificar, esa es la cuestión

A medio año de la estrepitosa derrota, el priismo veracruzano no ha podido replantear sus objetivos, es más, han sido incapaces de renovar la dirigencia.

Desde luego, nos referimos a los maltrechos liderazgos estatales, mismos que a lo largo de los años lucraron con el poder hasta que lo perdieron hace poco más de dos años.

José Yunes Zorrilla, el candidato avasallado, no ha tenido la entereza para presentarse ante la militancia y empezar a levantar el tiradero, ha optado por la comodidad del refugio hogareño, lo cual no habla bien de él, no muestra los arrestos suficientes para sobreponerse.

Héctor Yunes Landa, el derrotado de 2016, hasta hace un par de meses era un crítico feroz de la administración de su primo Miguel Ángel Yunes Linares, hoy guarda ominoso silencio y con ello convalida el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez.

Por su parte Amadeo Flores, líder de Vía Veracruzana, rumia su mal cálculo de aliarse con el panismo, aunque busca recomponerse, su traición al tricolor lo hace indeseable.

Otros actores como Gonzalo Morgado y Ranulfo Márquez, se suman al proyecto de crear un partido local (PODEMOS), en una clara demostración de incongruencia ideológica.

El tema es claro: o proponen liderazgos emergentes o perderán lo que les queda, más de lo mismo los llevaría a la extinción.

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