
Está comprobado, el malhumor social no se quita con pastelazos mediáticos
Al final de este viernes, en punto del primer minuto del sábado, el morenista Cuitláhuac García Jiménez, rendirá protesta como gobernador constitucional de Veracruz.
Cuitláhuac llega con todo el poder político: un Congreso local a su favor, un presidente de la República aliado, además de las cámaras federales dominadas por MORENA.
Asumirá la conducción de una entidad con graves rezagos sociales, que si bien son seculares, se han visto acentuados en los últimos años: millones de ciudadanos en pobreza y pobreza extrema, desempleo, sistema de pensiones quebrado y una enorme deuda pública.
A lo anterior, se suma el fenómeno de la inseguridad, que ha convertido a Veracruz, en un territorio con tantas fosas clandestinas como pozos petroleros.
El proyecto de izquierda que él representa, tiene su primera oportunidad de ser gobierno y aunque las circunstancias son calamitosas, las expectativas son elevadas.
Se acabaron las excusas y la repartición de culpas, ahora, la nueva administración tendrá que dar resultados en el corto plazo, empezando por el pago de salarios, pensiones y aguinaldos, así como, la reactivación económica y la disminución de la inseguridad.
No más discursos, no más promesas, porque como bien dijo Keynes: en el largo plazo todos estaremos muertos. Bienvenido a la realidad ingeniero García, la pelota está en su cancha.
La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
