
El poder tiene la capacidad de pervertir las mejores causas
Los activistas sociales, son la expresión más acabada de la insuficiencia de las instituciones, para dar cauce a las funciones del Estado en su relación con la ciudadanía.
Por definición, los intereses de estos actores mediáticos, deben estar ligados intrínsecamente a la sociedad, de lo contrario, pierden la esencia que dio origen a su activismo.
En nuestro país, los líderes comunitarios han sido fundamentales en el proceso de consolidación de la cultura democrática, ejemplos hay de sobra, pero a últimas fechas, han sobresalido en temas como la búsqueda de desaparecidos y el combate a la corrupción.
Sin embargo, algunos de estos emblemáticos personajes, han sido inoculados por el deseo del poder y han fusionado su agenda social con sus aspiraciones políticas, desvirtuando las causas primigenias de su lucha.
Uno de estos casos, el de la señora Isabel Miranda, tuvo un triste final cuando buscó ser jefa de Gobierno de la Ciudad de México, no ganó y el prestigio ganado se vio menguado.
Por lo anterior, es preocupante que el sacerdote Alejandro Solalinde, se involucre más de lo necesario en el pretendido diálogo que AMLO busca con el EZLN, se pueden perder los matices y aparentar que se convirtió en un nuevo integrante del arca de MORENA. Ya la dirigencia zapatista lo descalificó. Primera llamada.
La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
