Canibalismo ‘a la veracruzana’

Canibalismo ‘a la veracruzana’

Campeones en ruinas prehispánicas y en ruines posmodernos

Algo podemos concluir sin lugar a dudas: la mayoría de los pillos son cobardes, salvo contadas excepciones. Ante la inminencia del castigo tiemblan pavoridos.

En Veracruz, tanto analistas políticos como periodistas de todo tipo, saben con claridad quienes son los culpables de todos los latrocinios cometidos en los dos últimos sexenios, eso sí, como es usual, los únicos que no se enteran a tiempo son los responsables de procurar la justicia.

No obstante lo anterior, la gran mayoría de los involucrados siguen intentando hacer funcionar la máxima: al ladrón, al ladrón…señalan al cómplice para buscar evadir la ley.

Los mafiosos sicilianos practican una suerte de código de honor llamado omertá, su funcionamiento es simple: si se es detenido hay que guardar silencio y no involucrar a nadie más, romper el juramento de omertá equivale a firmar la sentencia de muerte. Acá, la pandilla es tan descastada que no tienen un mínimo reglamento de conducta, vomitan estiércol como tirar confeti en un desfile de carnaval.

En este contexto, hemos sido testigos de un variopinto de filtraciones periodísticas en las que se aprecia una terrible angustia por deslindarse de los agravios cometidos. Ternuritas, el verdugo los tiene plenamente identificados.

A lo largo de su vida nunca entendieron que a toda acción corresponde una reacción. Hicieron del ‘me la pelan’ filosofía de vida.

Si su sentencia fuera morir fusilados, su último deseo sería que los pusieran ‘de espaldas’.

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