Uno de los personajes más criticados en las redes sociales, es el próximo presidente “¿electo?”, Enrique Peña Nieto. Preocupado por tal hecho, el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Pedro Joaquín Coldwell, propone que se regularicen las publicaciones realizadas a través de estos medios de comunicación social, pues acusa que estos son utilizados para denigrar la imagen y no para fomentar valores éticos y culturalesen la ciudadanía.
También dijo que no se puede renunciar al uso de las nuevas tecnologías, pero con dicha propuesta, se pretende enseñar a los mexicanos a utilizarlas de una manera más responsable y no para uso de la denostación.
Vaya, muy preocupado resultó el líder priísta al intentar controlar a través de su propuesta los espacios sociales, decir que quiere educar a los mexicanos y así impedir que los usuarios en su momento, no evidencien las incapacidades del futuro presidente de la República a nivel nacional e internacional.
Ahora lo que debe hacer Pedro Joaquín Coldwell explicarnos si tendrá espacio en las cárceles para los presos políticos que pretende someter y encarcelar por decir lo que piensan de Enrique Peña Nieto. Al final, para quienes conforman las filas del Partido Revolucionario Institucional es más sencillo irse en contra de la ciudadanía, y avasallar la libre expresión y dejar de encarcelar a los verdaderos delincuentes quienes transgreden la paz y la seguridad del territorio mexicano.
Sólo le recordamos a Coldwell, que si existe repudio social en contra de quien ocupará la silla presidencial por imposición, en los siguientes seis años y al conseguir se aplique este retrogrado sistema de mancillar la libertad de expresión entre los usuarios de las redes sociales; en vecinas campañas de elección popular les costará mucho dinero para poder imponer a sus próximos candidatos.
Las carreteras se convirtieron en terracerías
El presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Marcos Julián Muñoz Sandoval, denunció que los mantos carreteros federales se encuentran en pésimas condiciones, situación que les propicia pérdidas millonarias al sector que representa.
Para infortunio de todos, a este líder se le olvidó agregar que no tan sólo las que regula el gobierno federal están realmente dañadas, sino también las del estado.
Para muestra un botón está la denuncia que circuló en diferentes redacciones locales, la cual se refería a la carretera de Paso del Toro y lleva hacia el municipio de Boca del Río, en donde decía que ésta se encuentra literalmente desbaratando a causa de las lluvias que se han propiciado en la zona.
Se argumenta que derivado de las condiciones de la cinta asfáltica, se pone en peligro la integridad física de miles de automovilistas y camioneros –tanto del transporte de pasajeros como de carga- que circulan diariamente por esa vía.
Cinco metros de largo y aproximadamente un metro de profundidad se produjo en la cinta asfáltica de apenas tres años construida, en donde suele resultar un peligro, sobre todo por las noches para quienes transitan por la zona. Nadie ha dicho esta “boca es mía” y se han dado a la tarea de reparar este daño.
Entre que son “peras o manzanas” quienes pagan por estas negligencias son los ciudadanos, pues aquí la crítica oscila de cómo permiten que dichas arterias sean construidas con materiales de dudosa calidad, y se desbaraten como si fueran de papel ante cualquier fenómeno natural que se presente.
Derivado de la nula obra de infraestructura en el estado de Veracruz, donde el gobierno estatal prefiere gastar dinero en acciones irrelevantes que cumplir a los habitantes.
Habría que preguntarle al gobernador del estado cuanto se gastaron los veracruzanos en trasladar a todo el poder legislativo –como lo hicieron antier al sesionar en la Heroica Escuela Naval Militar- para que sólo el ejecutivo se luciera y le entregara una medallita al secretario de Marina, Francisco Saynez Mendoza. También sería formidable que comentara el costo de la cena de lujo que le ofreció en unos de los salones Tajin del Word Trade Center, en donde tiró la casa por la ventana.
El dinero de los veracruzanos sólo sirve para brindar deleite de un reducido grupo: la clase política. Ahí desfilaron diputados locales, alcaldes, militares, funcionarios de “alto” nivel del gobierno estatal, y todos, con un invitado. La cena exclusiva en donde no podía ingresar absolutamente nadie, más que los “honorables” funcionarios tanto estatales como federales y sus acompañantes, tenía la venía de celebrar tres cosas: la medalla otorgada al funcionario federal como también su cumpleaños y el onomástico del gobernador.
Qué importa que las carreteras se desbaraten, qué importa que los 212 municipios que conforman la entidad tengan cero en obras de infraestructura; el dinero de los veracruzanos sirve únicamente para que, quienes estén en el poder se regocijen y tengan la factibilidad de disfrutar de canonjías que sus fueros les otorgan.
Si se acaba, pues para eso está Banobras –la caja chica- donde el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa puede solicitar los préstamos que sean necesarios, con la misma versión de siempre: para obras de infraestructura y obras sociales.
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