Negar por negar. Al parecer al gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa le parece gracioso cada uno de los sucesos serios que protagoniza el estado veracruzano ante los ojos del mundo. No se percata del terrible mal que le provoca a su persona y al estado, el continuar emitiendo información falsa sobre los acontecimientos alarmantes que suceden en nuestra entidad. Minimizar sobre el problema que enfrenta su gobierno a raíz de los audios y videos donde evidencia los actos de “mapachería” de su partido, no es una imagen que lograrán erradicar en los próximos comicios electorales entre la sociedad veracruzana.
Sabemos que la cultura de la traición es algo que aprendió al dedillo al lado de su padre “putativo” Fidel Herrera Beltrán; y que, afortunadamente su “compadrito” Salvador Manzur Díaz no le verá mal, pues él en su posición, haría exactamente lo mismo: arrojarlo al fuego.
El ejecutivo estatal dijo ante los medios de comunicación que la Procuraduría General de la República –a través de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade)- no está requiriendo a ningún funcionario del gobierno estatal, por su presunta coacción del voto valiéndose de los programas sociales de la Secretaría de Desarrollo Social a cargo de Rosario Robles Berlanga.
“El único involucrado es el ex secretario de Finanzas y Planeación y alcalde con “licencia” de Boca del Río, Salvador Manzur Díaz, por eso lo dimos de baja, hasta que terminen las querellas” determinó.
Dolosa actitud de Javier Duarte de Ochoa. Lo único que le recordamos que dentro de la larga lista de funcionarios de su gobierno, acumulan un total de 57, a los cuales tendrá que dar de baja de la misma forma que retiró de su cargo al ex alcalde.
Imperdonable su actitud, y máxime cuando “el horno no está para bollos”. El ejecutivo estatal es tan negado que no se percata de absolutamente nada de su díficil entorno. No ha logrado percibir que está parado en terreno pantanoso, donde cada mentira que emite, es una pesada loza que día a día lo hunde más.
Por respeto a sí mismo –y auto crítica- debería de renunciar.
Seguridad insegura
Me preocupa más el remedio que el problema. Ayer el gobierno del estado emitió la noticia que toma el “control” de los municipios de Coatzacoalcos, Minatitlán, Cosoleacaque, Nanchital y Acayacan, en lo que se refiere a la “seguridad”. Es decir, la policía intermunicipal sería disuelta y Don Gino Bermúdez Zurita, mandaría a sus “muchachitos” a hacer de las suyas por aquellos lares.
Es muy triste la “cruda realidad” en el sur de nuestro estado. Este anuncio de que Arturo Bermúdez contralará el sur, más que alegrarnos, nos espanta mucho. Lo triste, es cada día al gobierno de Javier Duarte de Ochoa poco le importa actuar con cinismo, y tiene la total consigna de sembrar el miedo entre la ciudadanía, la cual es testigo activo de los actos de corrupción imperante en dicha administración.
Cada día, los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en el estado, son más cínicos para mostrar el tipo de “vigilancia” que están llevando a cabo en cada uno de los municipios que conforman el estado;donde lo único que muestran es una lacerante ingobernabilidad, impunidad y la protección a los grupos delictivos.
No es raro ver elementos de la SSP disfrazados de “Policía Naval”. Vemos en las bateas de las camionetas de la dependencia –supuestamente utilizadas por los marinos- a elementos “castrenses” panzones, hablando por sus celulares, estacionados -en alguna parte de la conurbación- echando novio con alguna muchacha que se impresiona del uniforme de camuflaje de los supuestos “polis navales”, comiéndose una torta en pleno servicio. Señor Arturo Bermúdez, al menos debería de ordenarles a sus policías vestidos de marinos, honraran el uniforme que portan.
Hasta cierta forma esta mala imagen que proyectan los “polis-Bermúdez” disfrazados de marinos, se la merece la Secretaría de Marina por prestarse a este tipo de situaciones corruptas impuestas por el gobierno estatal.
La supuesta noticia del “control” de la SSP en el sur, se deriva del problema que surgió luego de la noticia que se hizo pública sobre la forma de cómo opera la delincuencia organizada en el sur del estado en contra de los migrantes. El asunto ha logrado trascender –como siempre- internacionalmente, originando presión nuevamente en el gobierno del estado.
A raíz del problema, muchas periodistas nacionales se han volcado en hacer públicos los testimonios de las víctimas conformados por indocumentados, y han osado en treparse a “La Bestia” –tren que traslada a miles de migrantes- para documentar cada una de las historias. Cuál ha sido la sorpresa de los periodistas, que han constatado que en el interior de cada uno de los vagones viajan un gran número de elementos de la SSP, armados hasta los dienteslos cuales se distinguen entre los migrantes por sus uniformes. Al intentar entrevistarlos estos responden agresivamente y dan órdenes precisas a los operadores de “La Bestia” para que paren el tren y obligan a los periodistas incomodos -con agresiones verbales- a bajarse de dicho medio de transporte. Es decir, les hacen descender con la lacerante advertencia impresa: “Se bajan y le bajan”.
La pregunta es, ¿Por qué reaccionan agresivamente? Si se supone que dichos elementos los mantiene en dichos vagones de “La Bestia” Arturo Bermúdez para garantizarle el viaje a los indocumentados ¿O no? ¿Quiénes son entonces las personas que viajan vestidos de policías? No entendemos.
El caldo espeso de Theurel
Para justificar las acciones dolosas a migrantes, el alcalde de Coatzacoalcos, Marcos Theurel Cotero no tuvo empacho de anunciar ante los medios de comunicación controlados por el estado, sobre supuestos actos vandálicos cometidos por parte de migrantes centroamericanos. En la nota, se hace acompañar de una gráfica donde muestra un gran número de personas indocumentadas, sentadas en el piso y resguardadas por elementos panzones de la Secretaría de Seguridad Pública. La sola fotografía proyecta por sí sola sobre el trato inhumano que dicho elementos le dan a los migrantes.
Dice Theurel que han logrado observar que muchos delincuentes se disfrazan de indocumentados para cometer sus actos vandálicos. Le preguntamos a este “peculiar” gobernante –el cual sólo ha dado resultados negativos- ¿Qué vestimenta debe de considerar un delincuente para vestirse de indocumentado? No doy. A mi gusto un delincuente podría tener la posibilidad de disfrazarse de un policía de la Secretaría de Seguridad Pública y así cometer libremente un delito; pero ¿Disfrazarse de indocumentado? En serio no doy con la vestimenta.
La ingobernabilidad en el sur del estado es latente y lacerante. Enrique Peña Nieto deberá de asumir la responsabilidad y regresar nuevamente a la “Policía Naval” a la calle, pues los policías disfrazados de elementos castrenses, pues estos, en verdad que no están dando resultado.
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