Un gran avance para la familia de Luciano Enrique Ayil Gamboa resultó la recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) a la Secretaría de Salud y al director del Hospital de Alta Especialidad Veracruz, Rafael de Jesús Picazo Figueroa para que sancionen al médico Juan Carlos Bravo Soriano e indemnicen a la viuda, la señora María Teresa Rodríguez Durand y a sus dos hijos adolescentes.
A 10 meses del homicidio culposo al que incurriera el galeno, Juan Carlos Bravo Soriano, la Agencia Segunda del Ministerio Público –el cuál el titular ha sido removido estratégicamente tres veces impidiendo avances no únicamente en el caso de Ayil Gamboa, sino en todos los procesos que lleva dicha instancia- no ha logrado brindar avances en la investigación. En la actualidad hubo otro cambio en la Agencia Segunda del Ministerio Público ubicada en avenida Ignacio Allende y Francisco Canal, la cual ahora está a cargo de Cecilia Vela, la cual deberá de integrar lo que Emperatriz Carlota López Hernández y posteriormente, Gustavo Huerta Barcelata fueron incapaces de completar.
Debido a la incapacidad de los anteriores titulares, la familia del finado, Luciano Enrique Ayil Gamboa no ha podido encontrar la serenidad al ver -pese a tener todos los elementos para actuar en contra del médico cirujano, Juan Carlos Bravo Soriano- no han logrado proceder en su contra para que pague con cárcel el homicidio culposo en el que legalmente fue constituido el proceso penal. Las pruebas en su contra son contundentes, y la historia es dolorosamente alarmante.
La crónica de los hechos inicia el 04 de noviembre del 2013, Luciano Enrique Ayil Gamboa ingresa por su propio pie al Hospital de Alta Especialidad a una intervención programada donde le sería practicada una cirugía laparoscópica para extirparle la vesícula. Pero derivado de una mala praxis del galeno y su equipo médico, le perforó la vena cava originando la pérdida de cinco litros de sangre, situación que provocó cayera en estado de coma al dañarle cinco órganos vitales y que desafortunadamente, 16 días después -20 de noviembre- pereciera.
Con la resolución de la Comisión Estatal de Derechos Humanos para que la Secretaría de Salud y el Hospital de Alta Especialidad sancione y exija al galeno la indemnización por daño moral, se logra un gran avance para su viuda y sus hijos, quienes han tenido que sortear cambios en su estilo de vida a causa de la pérdida de su proveedor económico.
Es importante señalar que Luciano Enrique Ayil Gamboa quien proveía a su familia, se dedicaba a operar su negocio personal, donde brindada el servicio de fotografía digital tanto publicitaria como de estudio, además de laborar en el área comercial del portal de noticias de AGN Veracruz. Su familia a causa del daño originado por parte del galeno, Juan Carlos Bravo Soriano ha enfrentado una serie de problemáticas económicas luego de que sus hijos son adolescentes y el mayor, a su corta edad, tuvo que dejar sus estudios para verse en la necesidad de emplearse para apoyar económicamente a su madre, quien también trabaja en la actualidad, cuando ella se dedicaba expresamente al cuidado de sus hijos.
Pese a todos los cambios que han tenido que enfrentar; no dejan de quitar el “dedo del renglón” y se encuentran en la lucha para que la Agencia Segunda del Ministerio Público no empantane el proceso penal de Luciano Enrique Ayil Gamboa y provenga a dictarle sentencia al doctor que le arrebató la vida al esposo de María Teresa Rodríguez Durand. Con dicho acto, la familia intenta dejar un precedente a los veracruzanos de fomentar la denuncia en contra de los malos médicos, además el pretende impedir que este mal cirujano continúe matando personas en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, quien con la protección del director, Rafael de Jesús Picazo Figueroa – el cual es una “fichita” pues enfrenta muchas denuncias en su contra por su actos deshonestos, cuando fue titular del Hospital de Río Blanco- sigue interviniendo quirúrgicamente a las personas que hacen uso de ese servicio de salud en ese nosocomio.
http://denuncianegligenciamedica.blogspot.mx/2012/08/rafael-de-jesus-picasso-figueroa-trata.html
Brevísima posdata etiquetada
La mentira señora “defensora de Mujeres”, es un acto deshonesto, vulgar y cobarde. Imperiosamente todos sabemos que siempre la verdad sale a flote y máxime cuando se cuenta con pruebas contundentes para echarlas abajo como las que yo tengo.
Lo lamentable y alarmante es que pretenda enarbolar una bandera ajena de defender con dignidad y ética –y cobre por ello un sueldo-. Si es capaz de conducirse de la manera en que lo hace, entonces resulta terrorífico que engañe así a las féminas que buscan la protección de la institución, cuando usted se dedica a la infamia y la calumnia.
No le pediré que dé la cara y acepte haber incurrido en la infamia. Se sabe de la cobardía que la caracteriza y sabemos que su don no es hacerle frente a sus deplorables actos.
No hace falta exponer tampoco su nombre. Sabe que para usted va dirigido este breve mensaje. El grupo que usted integra ya conoce en su mayoría la clase de persona que es, por lo tanto, el nombre ya viene sobrando.
Mi nombre y credibilidad están intactos. La veracidad se gana todos los días al conducirse con ética, responsabilidad y valentía. Virtudes que usted señora mal defensora de mujeres, desconoce. La vida pasa las facturas, seré fiel espectadora cuando suceda.
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