MADRID.— A pesar de los intensos esfuerzos diplomáticos impulsados por el gobierno español y la Corona para reflotar el foro regional, la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebra este miércoles y jueves en Madrid, arrancará con ausencias de gran calado político. Los mandatarios de los dos países más grandes y con las principales economías de Latinoamérica —el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum— han confirmado que no asistirán a la cita, delegando su representación en sus ministros de Exteriores.
Tampoco acudirá la mandataria venezolana Delcy Rodríguez, lo que pone de relieve la profunda fractura ideológica que atraviesa la comunidad iberoamericana. Las ausencias de los referentes de la izquierda en la región dejan al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, como el principal exponente progresista en un foro que contará con la presencia destacada de líderes de la ultraderecha latinoamericana, como el argentino Javier Milei y el chileno José Antonio Kast.
Diez mandatarios al máximo nivel y la sombra de los choques dialécticos
De los 22 países invitados, solo 10 estarán representados por sus jefes de Estado o de Gobierno: los anfitriones de España, junto con los mandatarios de Andorra, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Portugal y República Dominicana. Tres países enviarán a sus vicepresidencias (Colombia, Ecuador y El Salvador), mientras que el resto de las naciones optó por ser representada por sus cancilleres.
Aunque la asistencia representa una mejoría frente al histórico fracaso de la edición anterior celebrada en Cuenca, Ecuador, en 2024 —donde solo acudieron tres mandatarios—, el contraste ideológico acapara los reflectores. Las tensiones previsibles durante la sesión plenaria vuelven a poner bajo escrutinio al rey Felipe VI, quien, como jefe de Estado del país anfitrión, deberá moderar el foro ante posibles roces dialécticos, especialmente tras los recientes ataques verbales del presidente argentino contra el Ejecutivo español.
Las razones detrás de los faltantes y el impacto diplomático
Desde La Moncloa se han justificado las bajas señalando el desgaste físico de Lula da Silva tras sus recientes y convulsos procesos electorales, así como una apretada agenda internacional. En el caso de México, la ausencia de Sheinbaum —quien será representada por el canciller Roberto Velasco— ha sido interpretada por sectores diplomáticos como un desaire significativo, pese a que ambos gobiernos aseguran que los lazos bilaterales se encuentran en un momento positivo tras superar las tensiones heredadas por la administración anterior respecto a la exigencia de disculpas por la Conquista.
⇒ Con un panorama político tan polarizado y las dificultades previstas para consensuar una declaración final conjunta, la cumbre en Madrid se perfila como una prueba de fuego para la supervivencia y cohesión del diálogo birregional a ambos lados del Atlántico.
AM.MX/dsc
