
Foto: AFP
TAMAZULA, 19 de octubre - La caza militar contra el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán en la sierra de Durango dejó como saldo: techos de casas perforados, carros con más de una docena de balazos, así como poblados desolados y un misterioso rancho fuertemente custodiado.
Varios poblados de Tamazula quedaron vacios, sus habitantes huyeron despavoridos a la ciudad más cercana, a Cosalá, Sinaloa.
Sólo en la remota comunidad de El Limón hay elementos de la Marina asegurándose que nadie se acerque a un rancho, el cual según los vecinos, fue aquí donde el pasado 6 de octubre los marinos empezaron a balear casas desde helicópteros en un operativo que luego se extendió a otros poblados de la Sierra Madre Occidental.
De acuerdo con la agencia de noticias AFP, el rancho está custodiado por tres marinos, quienes tienen instrucciones de no dejar pasar a nadie porque ese rancho estaba “intervenido”.
Funcionarios del gobierno confirmaron que fuerzas especiales persiguieron a Guzmán Loera en una zona entre Durango y Sinaloa, sin especificar cuándo o cómo se produjeron los hechos, además indicaron que el capo resultó herido en el rostro y la pierna al caer mientras huían.
Sin embargo, el gobierno negó que atacó a la población, y la Marina reiteró que respetó “estrictamente” los derechos humanos.
Lluvia de balas
Inés Ayón Mendoza aseguró que el pasado 6 de octubre preparaba tortillas cuando empezó la lluvia de balas en contra de su rancho “Comedero Colorado”, el cual se encuentra a lado de “El Limón”, sin que ella entendiera por qué.
Denunció que fueron dos helicópteros de la Marina quienes dejaron decenas de impactos de bala en su casa y automóvil.
Inés, junto a su esposo Gonzalo Elías y su hija de dos años huyeron de su rancho entre matorrales y zanjones. Rememoró que caminaron cuatro días seguidos por el monte.
“Sin comer y sin tomar agua” llegaron finalmente a Cosalá, donde en los últimos días han llegado alrededor de 600 personas de Tamazula que denuncian haber sufrido episodios similares.
“Caminábamos a oscuras porque donde veían luz, luego empezaban a tirar. Era una tracatera por todos lados”, aseguró Inés.
Por su parte, Marta Marbella, vecina de la comunidad de El Verano, quien muestra aún incrédula fotografías de los balazos que quedaron en su casa, aseveró que alcanzó a ver como el helicóptero se paraba y disparaba directamente a su casa.
“Tenía miedo, gritaba, lloraba, pero yo sabía que era inútil”, afirmó esta ama de casa de 32 años.
Y Francisca Quintero Sánchez, de 40 años, también se apresuró a esconderse con sus tres hijos debajo de la cama cuando se desató “la lluvia de balas” durante alrededor de una hora.
“Fue un rato de miedo, de terror a que nos fueran a matar sin ninguna culpa”, expresó Quintero Sánchez, quien asegura que “los uniformes de ellos decían Marina”.
Marta, Francisca y otras vecinas de El Verano comentaron que hablaron días atrás con miembros de la Marina, quienes les aseguraron que habían disparado porque estaban siendo atacados, hecho que ellas niegan.
“Que la Armada disparó sobre casas de la población civil es falso (… pero) obviamente cuando se encuentran con gente que dispara, van a repeler la agresión”, comentó una fuente del gobierno federal, que pidió el anonimato.
Hasta el momento no se han reportado muertos o heridos por el caso, pero la diputada local por Cosalá, Lucero Sánchez, denunció que habría al menos ocho desaparecidos.
Por su parte, la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Sinaloa no cuenta con reportes de desaparecidos pero recalca su preocupación por un supuesto intento de las autoridades “de quitar evidencias”.
AMN.MX/dsc
