¿Está #EPN ausente de la realidad? 28/ IX/15.- No es una pregunta ociosa, sobre todo después de escuchar su discurso en la ONU, en el cual critica a los que “siembran odios” ¿acaso la impunidad que campea en su gobierno no es una forma de “sembrar odios”?, por decir lo menos, pero chequen parte de lo que escribe la politóloga Denise Dresser y saquen sus conlusiones: “Enrique Peña Nieto parece estar contento consigo mismo, siempre. Enrique Peña Nieto dice que el país se mueve, se mueve. Enrique Peña Nieto argumenta que no es necesario cambiar nada, absolutamente nada. Con ello el Presidente demuestra que padece un autismo político -con perdón para los autistas- que alarma y manifiesta todos sus síntomas. Como cualquier autista, ríe sin tener motivos aparentes para hacerlo; actúa como si estuviera sordo; no tiene ninguna apreciación del peligro; habita un mundo propio. Un mundo raro. Un planeta paralelo. Sus discursos lo revelan, su reacción inapropiada ante Ayotzinapa lo ejemplifica, el nombramiento de Arturo Escobar lo confirma. El Presidente vive en una burbuja. Vive sin entender la realidad que lo rodea. Repite palabras y frases de manera obsesiva, como la noche del Grito de Independencia, ante un Zócalo semivacío. No responde de manera normal frente a los estímulos externos. Ha desarrollado una discapacidad que afecta el desarrollo de su gestión y amenaza con despedazarla. Su cerebro no funciona como el de un político que quiere y sabe cómo usar el poder. No reacciona como un líder con reflejos rápidos frente a retos permanentes. Se le ve desenganchado, se le ve desorientado, se le ve cada día más distante del país que dirige. Viaja a Nueva York en vez de liderar el luto nacional sobre Ayotzinapa”
