
El periodista José Ureña nos cuenta en su columna Teléfono Rojo, que en los foros previos a la Asamblea Nacional del PRI, la dirigencia ha tratado de tirar línea para que se haga lo que indiquen en Los Pinos, esto es lo que pasó en uno de esos encuentros: “Inquieta en su silla, la senadora nayarita Hilaria Domínguez escuchó la instrucción de oír propuestas y aprobar de manera mecánica para llevarlas luego de propuesta al Consejo Político y a la Asamblea Nacional. De repente pidió la palabra y, en mala hora, se la dieron. Comenzó por preguntar: -¿Quién manda aquí, el partido o el gobierno? Más claro:-¿Quién es el patrón? Según su expresión, la militancia del PRI debiera ser el patrón, decir cuánto siente, exigir cuanto desea, corregir cuanto rechaza, proponer a quienes desea de dirigentes y candidatos. Y como doña Hilaria, cenecista de origen sectorial y marginada en el proceso de sucesión de Nayarit, reclamó un PRI con relevo generacional para dar voz a los jóvenes. GOBERNADORES JÓVENES, “MUY PENDEJOS Y CORRUPTOS”. Hace siete años hubo una camada de gobernadores de corta edad. ¿De ésos? -No –se contestó y remontó a esos ex mandatarios: Roberto Borge, Javier Duarte, César Duarte y muchos más ya en investigación pero todavía no en la agenda nacional. Porque ella, nayarita al fin de sangre caliente, fustigó al gobernador Roberto Sandoval por tener un fiscal, Edgar Veitya, al servicio del cártel más sanguinario y corrupto del país. -Hubo quejas, pero nada hicieron el PRI y el gobierno contra Sandoval a pesar de los señalamientos. Y como Hilaria avanzó en su enojo y en sus acusaciones –“se cilindreó”, diría José Murat- remató con una frase acusatoria: -¡Esos jóvenes salieron muy pendejos y muy corruptos. -¿Y qué si el modelo Nayarit y Sandoval se generaliza? -¡Esos hijos de la chingada son corruptos y corruptores! Bueno, he aquí un mensaje para la próxima Asamblea Nacional del PRI”
