Nunca se me impidió amarte, tal vez porque creían que no era verdadero amor, pero como lo podrían saber si ellos no hablaban ese idioma, se empeñaban en medir un sentimiento inmedible, eran personas que jamás practicaron este valioso don.

 

¿Cuántas veces ante determinadas situaciones las personas sienten limitaciones y creen que no existen salidas? ¿Se podría aprender algo de los árboles?

Una canción de Serrat dice: “Porque soy como el árbol talado, que retoño: y aún tengo la vida”.

 

Amada mía

Siento no haberte hablado en tanto tiempo. Creo que estaba un poco perdido, sin rumbo, sin brújula, estrellandome contra todo, también un poco loco, imagino.

Antes  nunca había estado perdido. Tu eras mi norte. Siempre podía encaminarme a casa cuando tu eras mi hogar. Creo en el desapego, aunque no significa que siempre la pueda ejercer con la ligereza que quisiera.

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