Quiero abrazarte una vez más, mi hermosa amada, pues hay tantas cosas que decirnos, aunque poco es el tiempo para hacerlo y en nuestra situación este es apremiante,
así que sólo besémonos, no perdamos más tiempo, la lógica dicta que no,
pero el corazón ya ha hablado.

 

Ciudad de México. 7 de la mañana. Estoy en un restaurante, desayunando, y como siempre hago cuando viajo, empiezo a leer algunos periódicos locales. Encuentro un artículo que me interesa mucho en la sección de salud. La autora parece que conoce muy bien el tema, y al mismo tiempo suena muy humilde. Eso me llama la atención y hace que busque informaciones sobre ella, Ethel Soriano, en Internet.

 

Esperé una segunda oportunidad pensando que después todo estaría bien, esperando encontrar el lugar donde se perdió mi corazón, pero este abismo, este sin sabor, me está dejando vacío y quizás, sólo quizás haya una razón para que al final del día pueda seguir mi camino.

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