
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de septiembre (Al Momento Noticias).- A nuestra redacción llegó un correo solicitando la difusión de una denuncia ciudadana, redactada por Marcela Jerez, quien en su misiva afirma haber sido testigo de los maltratos, golpes y vejaciones sufridos por tres inmigrantes cubanos, quienes, según sus propias declaraciones habrían llegado a México en una balsa, en la que viajaron junto a 25 cubanos de los que, afirman, murieron 12, de los 13 restantes, cinco se encontraban detenidos desde hacía 25 días en una estación migratoria ubicada frente al Aeropuerto de Chetumal.
A continuación les dejamos el relato enviado a nuestra redacción:
“El día de ayer en el Aeropuerto Internacional de Chetumal, el día jueves 25 de septiembre a las 20.30 horas, estaba por abordar un vuelo hacia la Ciudad de México.
“La aerolínea pidió a los pasajeros que comenzarán a hacer una línea en la sala de espera para comenzar a abordar, cuando entraron de manera abrupta tres ciudadanos cubanos desde la pista de aterrizaje que intentaban huir de las autoridades migratorias que, de acuerdo a lo que ellos gritaban, querían deportarlos a Cuba.
“Estuvieron presentes elementos de la Policía Federal, el Ejército, Migración y el servicio de seguridad privada contratado por el aeropuerto.
“Por una razón que a mí no me queda clara, la Policía Federal no tomó el control, y fue la seguridad privada del aeropuerto la que sometió a dos de los ciudadanos cubanos, de manera violenta, y abusiva.
En cambio el tercero de ellos fue controlado por una policía federal, que debo reconocer trabajó de una manera suficientemente profesional, de manera que logró calmarlo y me parece que sin denostar su dignidad. No así la guardia privada, que además lastimó a los dos ciudadanos que controló, sin que ninguna otra autoridad interviniera y mejorara la situación; sin lograr calmarlos, bajándoles los pantalones y teniéndolos contra el piso.
“Los tres ciudadanos se llaman: Wilmer Echermendia, Jefrey González Piedra (no entendí bien su nombre aunque lo pregunté tres veces, sus apellidos son correctos) y Rafael Jiménez Triana.
El momento de la captura“González Piedra y Jiménez Triana gritaban que preferían morir que regresar a Cuba, que los habían engañado, que tenían hambre por tener tres días sin comer, que los estaban lastimando.
“Wilmer me dijo que los tenían detenidos desde hace 25 días en una instalación de migración que esta localizada cruzando la calle del aeropuerto. Que en ese tiempo no les habían permitido llamar ni contactar a nadie, aunque ellos suplicaron desesperadamente por contactar a algunas ONG de ayuda a migrantes cubanos que buscan llegar a USA.
“También me dijo que venían en una balsa con 25 cubanos, de los que murieron 12. Que eran 5 los detenidos en Chetumal y que desde hacia tres días no les daban de comer.
“Él dijo que de acuerdo a los Acuerdos Internacionales de Migración ellos tienen hasta 30 días para lograr que los acuerdos de la disidencia cubana con el gobierno de Estados Unidos puedan ampararlos, pero que la incomunicación en que los tuvo la autoridad de Migración en México lo había impedido. Que desde el primer día les prometieron que les permitirían contactar con alguien pero fueron mentiras.
“Con los tres ciudadanos cubanos detenidos, dos sometidos de manera criminal contra el piso (González Piedra y Jiménez Triana) otro más sentado de manera mas calmada en la sala de espera custodiado por la Policía Federal (Echermedia) y con los gritos incesantes de los hermanos cubanos pidiendo a gritos libertad, justicia, y clamando que no fuéramos indiferentes a su pena, que observáramos el engaño del que fueron victimas, que preferían morir a regresar a Cuba, la aerolinea decidio anunciar que continuaría el abordaje y que los pasajeros volvieran a hacer una línea para subir al avión.
“Una de las pasajeras me increpó mientras avanzaba en la línea para abordar el vuelo , me dijo. Y yo le contesté <>.
“En un momento, cuando el único policía federal que intervino al someter a Wilmer lo había detenido, otro pasajero del vuelo —ignoro de qué nacionalidad— se acercó y comenzó a torcer una de las piernas de Wilmer y a lastimarlo. Varios de los pasajeros, indignados le gritamos que lo dejara en paz, que no lo lastimara, que no se metiera y se fuera a la chingada por abusivo.
“Después de preguntar a Wilmer, a Jeffrey y a Rafael sus nombres, les dije . Wilmer me pidió que contactara a Ancur o Comar, la verdad no he encontrado mayor referencia de estas organizaciones. Pienso que cuando les pregunté su nombre ellos se calmaron un poco, porque al menos uno de los ciento y tantos pasajeros supo quiénes eran, al menos yo los vi como personas y no como unos ‘pinches cubanos ilegales’ como expresaron otros.
“Fui casi la última en subir al avión. La pila de mi celular se acabó al grabar. El vuelo no partió hasta que llegaron dos camionetas, con sirena y pintadas de blanco con franjas verde y rojo. Desde la ventana de mi asiento vi cómo sacaban a los tres hacia las camionetas mientras les apuntaban con un rifle. Llovía así que no distinguí nada más. Se los llevaron.
“No sé qué se pueda lograr, pero me duele pensar que con ese mismo miedo y dolor viven el trance de deportación mis paisanos mexicanos.
“Así que envío este correo, para sumar al eco. Esperando que los derechos humanos sean respetados en nuestro país, como el derecho a recibir asistencia legal, la garantía de audiencia, la garantía de legalidad, el derecho a la información.
“Para que se revise la capacidad de las guardias privadas para realizar este tipo de detenciones y porque su participación limita la actuación de la Policía Federal.
“Y un llamado a que no dejemos que crezca la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
“Que a través de nuestras redes se logre compartir este mensaje, sólo les quedan cinco días a Wilmer, Jeffrey y David, y otros dos compañeros suyos que estaban en custodia. Su esperanza se acaba”.
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AMN.MX/mr/jmg
