Desde la llegada de Alejandro Mariano al Instituto Veracruzano de la Cultura, algo está pasando en el IVEC; y qué bueno, porque hasta hace poco no pasaba nada.
El director y promotor cultural se ha estado reuniendo con los diferentes actores de la cultura en nuestro estado. En dichas reuniones ha estado planteando las diferentes directrices que el Instituto habrá de seguir en los próximos meses. Algo que llama la atención y que resulta inusual, al menos para los que hemos estado pendientes de la cultura en nuestro estado, es que en dichas reuniones el director del IVEC esté hablando de apoyos y de presupuestos con creadores y ejecutantes. Y no está hablando de las tan disputadas becas que junto con el CONACULTA deberían estar otorgándose cada año a aquellos que muestren los mejores proyectos, sino que está ofreciendo verdaderos apoyos a la gente de la cultura que quiera involucrarse con el proyecto cultural que ha venido tejiendo. Esto, claro, de llevarse a cabo, será un hecho insólito.
Y digo que será insólito porque el problema de otros directores del IVEC es que ellos no sólo administraban la cultura sino que además la creaban y ejecutaban.
La diferencia entre un administrador y un ejecutante es obvia. Y es que un administrador debe basar su actividad en los cuatros preceptos que desde su fundación, hace 25 años, ha mantenido al IVEC: Promover, Fomentar, Estimular, Preservar; en ningún punto se habla de crear.
Desde su fundación en 1987 el Instituto Veracruzano de la Cultura ha tenido como encomienda estas cuatro acciones, acciones que por momentos se han descuidado. Dicho descuido se ha debido a varias circunstancias. Algunos de los directores han desdeñado a la comunidad cultural pensando que el Instituto no sólo debe de administrar la cultura, sino que además debe de hacer cultura; otros creyeron en las élites culturales y sólo basaron su proyecto en los grandes nombres de la cultura veracruzana, otros ni siquiera eso y por ello se trajeron del centro del país a escritores, pintores, ejecutantes que llegaron dispuestos a dar cátedra a los artistas de “provincia”, claro, previo pago en efectivo.
Los tiempos de la Fidelidad fueron el colmo del olvido para la cultura. Recuerdo que el día que se entregó publicado lo que habría de ser la plataforma de gobierno del próximo gobernador, a saber Fidel Herrera, invitaron a Beatriz Paredes Rangel, entonces presidenta del PRI nacional a que lo recibiera. Ella, acuciosa como siempre, estaba al tanto del contenido de dicho documento por lo que hizo un reproche a aquellos que diseñaron dicha plataforma de gobierno y es que se les había olvidado el rubro de cultura. Beatriz Paredes lamentó que en un estado tan rico en su diversidad cultural no se hubiera tomado en cuenta este rubro en esa plataforma de gobierno. Y es que así fue durante los seis años del gobierno de Fidel Herrera. Lamentablemente la cultura pasó a ser sólo un objeto decorativo y en ocasiones hasta una caja chica.
Fidel Herrera tuvo tanto desdén a la cultura que la convirtió en una simple oficina a cargo de un secretario de Turismo; y si recordamos quienes fueron sus secretarios de turismo (Jerónimo Folgueras, Ángel Álvaro Peña, Gustavo Souza) podemos comprender el ostracismo en el que la cultura navegó durante toda la Fidelidad.
Esa circunstancia del IVEC, de ser sólo una dependencia de la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía continúa. Dicha aberración habrá de corregirse. De manera muy puntual la maestra Lourdes Hernández Quiñones en un balance que por entregas ha venido publicando en su blog http://senderosdelocultural.blogspot.mx lo ha estado señalando: “Parte de la problemática es la sectorización del IVEC a la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía, a partir del año 2006, dependencia cuya prioridad es el turismo”.
Afortunadamente, de manera muy discreta, el IVEC ha estado guardando su distancia de la Secretaría de Turismo. Eso lo vimos directamente el día que el gobernador Duarte inauguró la vigésima tercera Feria del Libro Infantil y Juvenil en la Prepa Juárez. En la mampara del patio central aparecen los escudos de Veracruz, Adelante, el IVEC y Conaculta, pero no de SECTURC. Además, en su discurso el gobernador olvidó mencionar a Leticia Perlasca quien después de llegar tarde sólo acudió como convidada de piedra. Y eso que estuvo presente su protectora Beatriz Paredes, a quien seguramente fue a sacar del gimnasio (si es que visita el gimnasio) pues la señora llegó muy cómoda al evento calzando unos zapatos deportivos y sin anudar. Perlasca no se despegó de Paredes Rangel, sabiendo por supuesto que para poder seguir en la administración duartista a quien debe rogar no es a Javier Duarte, sino a la señora Rangel; ya encontrará la “manera”.
Total, que algo está pasando en el IVEC y esperamos que todos esos movimientos no sean sólo los estertores de un Instituto al que en los últimos años se ha descuidado sobremanera. Un Instituto que tiene una gran cantidad de empleados cuyo trabajo por momentos ha sido desperdiciado; un Instituto que necesita despegarse completamente de la Secretaría de Turismo; un Instituto que necesita reconocer a los verdaderos protagonistas de la cultura en Veracruz, porque como dijo el gobernador Duarte en la inauguración de la Feria del Libro, en la cultura está el verdadero rostro de los veracruzanos.
Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
