Otra vez la burra al #twitter

Otra vez la burra al #twitter

Indiscutible, como molesta twitter al status quo, ya sean los políticos en el poder (porque los desempleados se deshacen en alabanzas hacía las redes sociales) o los integrantes de la comentocracia. Como siempre, los extremos se juntan.

Los primeros han intentado de todo: amenazas veladas, leyes draconianas y un sinfín de marrullerías. Los segundos, con esa autosuficiencia que les da sentirse dueños de la verdad, le dicen lo que se les antoja a los usuarios, vamos, hasta los culpan de practicar bullying contra los que comenten pifias en la FIL de Guadalajara.

Los políticos no soportan la crítica, sobre todo cuando es cáustica, sin piedad, directa, pero claro, muy real (ojo, no confundir con los insultos, ese es otro asunto). El twitter es un teatro de Carpa con cientos de Palillos Martínez más que dispuestos a realizar la necesaria sátira política, eso si, con un valor agregado: la inteligencia colectiva.

Antes bastaba con clausurar la Carpa y no pasaba nada, ahora ¿podrían cerrar las redes? lo desean con toda su pesarosa alma, pero no pueden. Sin embargo, la red no inventó nada, lo único que hizo fue darle plataforma global al chiste, al albur, al pensamiento crítico. Simplemente la copla burlesca dedicada por la prole al tirano, evolucionó hasta llegar al twit.

Por lo que toca a los sumos pontífices y sacerdotisas de la comentocracia, las redes les fastidian como un dolor de muelas, porque ellos detentaban el monopolio del coscorrón mediático, si sabían algo y no lo informaban por algún interés determinado, ahí quedaba el asunto. Además, cuando los susodichos salen con sus escritos sagrados, mucho de lo que dicen ya fue manejado con horas de antelación, por lo tanto, pierden la primicia y con ello efectividad. Estas situaciones, acaban devaluando el aun existente monopolio informativo.

Lo único que le diremos a lo miembros del establishment es: con la pena, pero se joden.

 

 

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