Gran estupor causó en el mundo político la ruptura entre la maestra Elba Esther Gordillo y Enrique Peña Nieto, cuestión que se dio a través de la cancelación del convenio de alianza, que PRI y PANAL, habían firmaron de cara a los comicios de julio próximo.
Al respecto se han dato todo tipo de hipótesis. La verdad, el asunto es bastante complejo, por lo que intentaremos analizarlo por partes, empezando por las falacias, así que sin más, le entramos.
La primera propuesta es que el mexiquense no quiso cargar con el desprestigio de la líder sindical, porque afecta su intención de presentarse como la encarnación del Nuevo PRI.
Falso, si esto fuera cierto, no estarían otros personajes como Carlos Romero Deschamps, Jorge Hank, Víctor Flores, etc., es más, se tendría que deslindar de todo el PRI (y de él mismo), para acabar pronto.
La segunda idea es decir, que el convenio negociado por Moreira era muy malo para el PRI.
Errado, Moreira no negoció nada por su cuenta, todo los acuerdos a los que llegó, estuvieron avalados por Peña Nieto, por lo tanto, el Golden Boy del tricolor no se podía llamar a sorpresa, bueno, al menos que no los hubiera leído.
La tercera tesis sugiere que Elba se enojó, porque el yerno de Manlio Fabio iría en la primera posición para el Senado por el DF.
Sin mucho sustento, la hija de la maestra, Mónica Arriola, estaría en el mismo caso al ocupar la primera posición para el Senado por Chiapas. Si en la sureña entidad hubo más protestas, es porque el PRI defeño está debilitado. En todo caso, Manilo y EEG salían tablas, en un clásico quid pro quo político.
Por último, dicen que el PANAL no vale mucho en términos electorales.
Infundado, el mayor problema que enfrentan los partidos, es acreditar representantes en el cien por ciento de las casillas, la estructura del SNTE lo permite, todos sus operadores están asalariados, no son voluntarios.
Continuaremos con las conjeturas.
