
Foto: Pensionada del estado de Veracruz. Redes Sociales
Literal: en trasmisión digital a la ciudad y el mundo, los reyes magos se quitaron la chistera y al unísono dijeron: nada por aquí…nada por acá
En el año que termina México y buena parte de Latinoamérica, han sido asolados por un virus inoculado por el mosquito Aedes aegipty, lo que se ha constituido en un problema de salud pública, el territorio veracruzano ha sido particularmente afectado por la enfermedad que provoca severos dolores en las articulaciones.
Para prevenir el contagio, la Secretaria de Salud del gobierno federal decidió utilizar un spot a ritmo de reggaeton que tiene un doble efecto: por un lado puso en el imaginario colectivo la palabra chikungunya y por el otro, hace que todo el mundo acabe alucinando el famoso estribillo: que no te pique el mosco…
Lo novedoso del asunto, es la utilización del pegajoso ritmo (y en veces chocante), para combatir algo que requiere un tratamiento más serio. Por ello, nos preguntamos ¿cómo son las navidades en tiempos del chikungunya?, desde luego, parafraseando al gran Gabriel García Márquez y su “Amor en los tiempos del cólera”.
Veamos algunas estampas ilustrativas.
Arturo Escobar y Vega, prominente militante del Partido Verde, y a la sazón subsecretario en la secretaría de Gobernación (pago del gobierno federal por los “servicios” prestados para “Mover a México”), es acusado por la FEPADE por un delito de carácter electoral. La maquinaria se mueve, el fiscal es “maniatado”, el juez absuelve y sólo falta pedir disculpas al señor Escobar.
En Veracruz, miles de jubilados batallan cada fin de mes para cobrar su pensión, en diciembre las protestas arrecian, les pagan con cheques sin fondos, se radicalizan, les prometen pago al siguiente día y nada. Los afectados, obvio, adultos mayores, vuelven a manifestarse y son reprimidos en forma violenta. ¿El titular del Instituto de Pensiones?, preparándose para la cena navideña.
“La rama”, es una tradición veracruzanísima que se da en el tiempo de las posadas, del 16 al 24 de diciembre. Consiste en que un grupo de niños con una rama seca decorada con motivos de la temporada, vayan por las casas cantado una serie de estrofas (naranjas y limas, limas y limones, más linda es la Virgen que todas las flores), para recibir dulces o aguinaldo. Hoy la costumbre ha sido asumida por niños de escasos recursos, acompañados de sus padres, que inundan los cruceros, las tiendas de conveniencia y otros sitios, buscando no preservar la usanza, sino conseguir dinero para mitigar las necesidades.
Y para que no nos acusen de aldeanos, ponemos a su disposición la siguiente información: “Según los datos de Organización Mundial de las Migraciones (IOM), 20% de los migrantes que arribaron a Europa son menores, mientras que 30% de los viajeros que murieron en el viaje también eran niños; la mayoría sirios, afganos e iraquíes.”
Sin embargo, nuestros gobernantes, conmovidos hasta el tuétano, no cejan en mandar mensajes navideños prometiéndonos tiempos mejores…como dicen los italianos: porca miseria…todo lo anterior revela una enfermedad civilizatoria peor que el chikungunya.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Twitter: @javieroldan
