La cachaza es la soberbia de los derrotados
De risa loca, las declaraciones del dirigente estatal del PRI, Adolfo Ramírez, que decidió presentarse en popular café de Xalapa, para decir, entre otras cosas, lo siguiente:
“Hoy Cuitláhuac se va por la puerta trasera, no se va por la puerta grande, porque nos quedó a deber a los veracruzanos en materia de seguridad, empleo, de tranquilidad, de poder circular en las carreteras, el decir que se invirtió recursos es vernos la cara a todos, porque todos nos damos cuenta cómo están los baches y las carreteras destrozadas”.
Desde luego, ‘Fofo’, como es conocido, se refería al sexto informe de gobierno de Cuitláhuac García, no obstante, el tema concreto es: ¿con qué autoridad moral lanza catilinarias un ‘líder’ (impuesto por Alito), cuyo partido es incapaz de practicar la autocrítica?
De entrada, vemos que no tiene poder de convocatoria para citar a los periodistas en su oficina y tuvo que acudir a las conferencias de prensa ‘genéricas’, lo cual nos muestra lo que significa el ex partidazo, actualmente, en Veracruz.
Además, a Ramírez, se le olvida que él se formó políticamente entre 2004 y 2016, dos de los sexenios de más triste memoria para las y los veracruzanos, por lo tanto, primero tendría que responder por sus responsabilidades durante ese lapso.
Por otra parte, es claro que el Cui quedó mucho a deber, sin embargo, corresponde decirle a Fofo: el que tenga cola de paja que no se acerque al fuego. Lo que debió haber hecho, es renunciar al otro día de la jornada electoral, pero, prefiere gritar: ¡al ladrón, al ladrón!
Como dijo el clásico: ‘no tienen remedio’.
