¡Hasta que la gubernatura nos separe!

¡Hasta que la gubernatura nos separe!

 

Lo que la "sangre" y el afecto han unido...lo separa la búsqueda del poder

En el año de 1988, fuimos testigos de una brutal guerra sucia desatada contra el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que tras salirse del PRI, amenazaba la hegemonía de la "dictadura perfecta" como candidato presidencial de un variopinto de partidos opositores.

En coro, los medios de comunicación lo calumniaban a mansalva, incluso, en el entonces noticiero 24 Horas, se presentaron un par de personajes que se decían hijos (fuera de matrimonio), del general Lázaro Cárdenas (el parecido era asombroso), dichos señores, entrevistados por el fallecido periodista Jacobo Zabludovsky, lanzaron cuanta acusación pudieron contra Cuauhtémoc, solo les faltó decir que era un "recogido". Bueno, la guerra fue tal, que los principales operadores informáticos del frente opositor, Xavier Ovando y Román Gil, fueron asesinados el 2 de julio de aquel año, la jornada electoral fue cuatro días después...ponderen.

En el año 2000 se repitió la historia con la candidatura de Vicente Fox: el guanajuatense fue masacrado por los medios que, entre otras cosas, destacaban que tenía puros hijos adoptados, sugiriendo con ello su falta de "hombría"...¡por Dios!

Hay una constante en tales casos, los susodichos tenían posibilidades reales de ganar (todos conocemos la historia final) y con ello acabar, potencialmente, con la subcultura priista, que incluye, por cierto, muchas prebendas a la "prensa amiga". O sea, si el candidato de enfrente no "pinta", ni quien lo pele.

Hoy en Veracruz, vivimos un escenario de guerra sucia inédito para el nivel de una gubernatura, se ha involucrado la principal televisora nacional y la empresa aliada en los Estados Unidos, importantes cadenas de radio, portales de internet y medios impresos, hasta El País de España le entró al triste espectáculo.

Sin embargo, lo que le da el toque principal al asunto, es la consanguineidad de los dos contendientes con posibilidades de ganar: Héctor Yunes Landa candidato del PRI y cerros que lo acompañan y Miguel Ángel Yunes Linares por la alianza PAN-PRD, son primos hermanos y crecieron juntos.

Las acusaciones entre ambos han sido desproporcionadas y  los dos se han convertido, quizá involuntariamente, en la caja de resonancia de los responsables de la calamitosa situación de la entidad.

Lo dijimos con anterioridad: quien gane, requiere el concurso del otro para sacar adelante al estado, solo y en medio del encono, nadie lo podrá hacer. Los saqueadores se irán impunes.

Cuando nos dicen que los políticos "tienen que tragar sapos sin hacer gestos", no suponíamos que eso incluía masticarlos y restregarse las vísceras por la cara.

Insistimos, no somos ingenuos y sabemos que en una contienda electoral se utilizan misiles que en lugar de TNT llevan excremento, pero también nos queda claro, que hasta en las mafias hay reglas.

Los Yunes se quedaron en medio de un entuerto que no fue provocado por ninguno de los dos, eso es clarísimo, nunca han gobernado Veracruz,  por lo tanto, no les vendría mal reflexionar los siguientes pasos a dar, por el bien de ellos, de sus familias y de Veracruz.

Si posterior al cinco de junio continuamos en la etapa de la revancha...ya nos jodimos.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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