Hay supremacistas blancos, chairos, fifís y por omisión
Como bien lo señala el periodista Raymundo Riva Palacio, la pretensión del canciller Ebrard para que extraditen a México al supremacista Patrick Crusius, responsable de la muerte de al menos ocho mexicanos en El Paso, Texas, no tiene sustento legal, más bien se trata de un acto propagandístico similar al de exigir disculpas a la Corona española por el tema de la Conquista.
El asunto puede parecer políticamente correcto y hasta heroico, no obstante, así como la 4T exige justicia para los asesinados, es recomendable que también la aplique para los migrantes que transitan por nuestro país.
El discurso de odio contra los centroamericanos, principalmente, está presente en no pocos sectores sociales de México además, dichas personas son carne de cañón para las policías corruptas y el crimen organizado.
Por lo tanto, para que el gobierno mexicano tenga fundamentada autoridad moral para demandar un trato respetuoso a los connacionales, debería aplicarse, en serio, para resolver las inequidades de todo tipo en su demarcación.
Van tres sugerencias de carácter urgente: esclarecer los cientos de desapariciones forzadas de migrantes, adecuarles un espacio digno en las estaciones migratorias y proveer de recursos materiales a los activistas que los ayudan. Hay que predicar con el ejemplo.
