Auditor desmemoriado

Auditor desmemoriado

Hay mentiras que se abortan con sólo pensarlas

El cinismo con el que se conducen buena parte de los funcionarios públicos es proverbial, cuando pensamos que ya vimos todo, surge alguno para sorprendernos de nuevo.

Es el caso de Lorenzo Antonio Portilla, titular del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz, cargo que ocupa desde finales de 2012, cuando fue electo por el Congreso local.

En este contexto, la cachaza del contador Portilla es monumental, cuando en su ‘colaboración’ semanal (inserción pagada, obvio), afirma lo siguiente:

“Veracruz es ya referente nacional de una fiscalización superior con pertinencia social ligada a un alto compromiso en el combate contra la corrupción y esto se ha logrado gracias al diseño, instrumentación y aplicación de proyectos, iniciativas y acciones sustentadas en la mejora de los procesos, que hoy prueban su eficacia y éxito. Con las recientes adecuaciones realizadas al Plan Maestro 2012-2019, el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS), retoma un papel de gran relevancia como integrante de los Sistemas Nacional y Estatal Anticorrupción”.

¿Pensará el susodicho que los veracruzanos somos imbéciles?

El ejercicio del referido como auditor es un fiasco (por no decir que fue cómplice), porque a lo largo de los años de su administración, Veracruz ha tenido un oprobioso primer lugar, como la entidad con más anomalías en el manejo de los recursos públicos.

Señor Portilla, no sea ingenuo, quien le vendió la idea de que con una campaña de medios se borraría su actuación lo engañó, como usted pretende hacerlo con la ciudadanía.

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