Adicto al futurismo político, murió de una sobredosis mediática
Aun antes de iniciar la administración de Cuitláhuac García Jiménez, Eric Cisneros, ya con el nombramiento de secretario de Gobierno, desarrolló una frenética presencia en los medios de comunicación que opacaba la imagen de su patrón.
Tal circunstancia no obedecía a que el ingeniero Cisneros trabajara con eficiencia, sino, a una híper exposición de todo lo que hacía, desde menear una paila de carnitas hasta supervisar la poda de jardines, ambas cosas sin la menor importancia para la ciudadanía.
Dicha estrategia denota una condición de origen, el señor Cisneros no es tan avezado para la política como nos lo quisieron vender, su innecesario activismo lo convirtió en blanco de las críticas de la comentocracia: hablaba mucho y resolvía poco.
Después del evento de Chinameca, en el cual dejó mal parado al gobernador, los rumores sobre el cese del funcionario se convirtieron en una bola de nieve, la prudencia indicaba un remedio probado: mandarlo a la ‘congeladora’.
Así pues, en menos de dos meses el desgaste del ‘número dos’ ha sido acelerado, tendrá que batallar mucho para recuperar el terreno perdido, veremos si lo logra.
Por lo pronto le pasamos al costo dos premisas fundamentales: al jefe no se le rebasa ni en la carretera y un secretario de Gobierno no se debe ver, se debe sentir.
La insoslayable brevedad/Javier Roldán Dávila
