En la 4T el crimen se perdona y la discrepancia se criminaliza
Más que preocupantes, las declaraciones de prominentes miembros de las huestes de MORENA, no es exagerado afirmar que vamos a una etapa política en la que se busca instaurar el pensamiento único, los que disientan, tendrán que asumir las consecuencias.
Basta revisar estas declaraciones para confirmar lo anterior, comenzamos con Félix Salgado Macedonio, que ante las protestas por los súper delegados señaló: “que los gobernadores que no se ajusten al lineamiento constitucional desde aquí (el Senado) se puede dictar la desaparición de poderes”.
Luego, viene esta perlita, de la señora Yeidckol Polevnsky, sobre las consultas de AMLO: “Nadie en su sano juicio y que quiera a México podría votar en contra, sólo los retrogradas, a los que les pagan; esos retrasados que andan en una posición muy, muy rastrera”.
En español de la calle, lo que el senador y la dirigente de los morenos quisieron decir, es que las propuestas del tabasqueño se tienen que ejecutar ‘a huevo’ y quien no lo haga es un idiota corrupto, además, si se pone necio, ‘le parten la madre’.
Esta visión del mundo, es la misma que animó al fascismo y al estalinismo: todos se tienen que alinear con el pensamiento oficial y de no hacerlo, se convierten en ciudadanos desechables. Tengan cuidado mis morenos, lean la historia y recuerden al clásico: la uniformidad es la muerte del espíritu.
Posdata: ¿O qué? ¿Ya van a construir los Gulags?
