Réquiem por la yunicidad

Réquiem por la yunicidad

Toda transición es pendular, toda oscilación es transitoria

Es justo reconocer, que en el mini periodo que le tocó gobernar, Miguel Ángel Yunes Linares estabilizó la desastrosa situación que le heredó el duartazgo, sin embargo, no le alcanzó para prolongar su proyecto político dos-más-seis.

En su momento, sostuvimos (y refrendamos), que no había ningún impedimento legal para que su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez, buscara la gubernatura, no obstante, el carácter ético de tal decisión, lo determinó el ciudadano. Nadie, per se, impone mandatarios.

Por ello, la legítima animadversión del que nunca, históricamente, ha sido bienaventurado, se convirtió en preventivo y eufemístico Cerro de las Campanas. De los males el menor.

Yunes abrió flancos innecesarios, fallido Quijote, sus omnipresentes molinos de viento acabaron arrojando agua a las urnas adversarias. Es un macondiano coronel sin buen día.

Para la historia quedará la tenaz persecución de los delincuentes del duartismo (esperemos que la nueva administración continúe con el tema), se reconoce y registra.

No olvidemos que: el que se enoja, pierde…y que, en política, nadie muere para siempre, sino, para sí mismo…doña Soberbia dixit.

La reinvención siempre es una posibilidad…de los arrepentidos.

La insoslayable brevedad/Javier Roldán Dávila

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