
Congruentes hasta el final, su suicidio quedó impune
Ayer martes, falleció en Xalapa la profesora Acela Servín Murrieta, líder moral del Sindicato Estatal de Trabajadores al Servicio de la Educación (SETSE), organismo que controló desde mediados de los años sesenta del pasado siglo.
En septiembre del pasado año, murió Juan Nicolás Callejas Arroyo, mismo que detentaba el control político de la Sección 32 del SNTE, la más numerosa del país, desde el lejano año de 1978, cargo que heredó de su tío Alfonso Arroyo.
De los últimos gobernadores vivos, Dante Delgado milita en la oposición, Patricio Chirinos con 80 años vive en el retiro, Miguel Alemán con 86 primaveras atiende sus negocios, Fidel Herrera se recupera de un problema de salud y el más reciente, Javier Duarte, está preso.
Sin liderazgos reales y con una seudo clase política que actuó como relevo generacional el pasado sexenio, el ex partidazo se encuentra sumido en una crisis terminal. Quizá, José Yunes Zorrilla no sea un mal candidato, simplemente, le tocó ‘bailar con la más fea’ y como todo karma, es insuperable.
En este sentido, la eventual derrota del PRI no es producto del azar, es consecuencia de la desaparición de los cuadros que mejor entendían el quehacer de la ‘dictadura perfecta’ y la putrefacción moral, de los relevos que nunca debieron ser. La ciudadanía cobrará factura.
La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
