La casi inevitable guerra entre China y Estados Unidos

La casi inevitable guerra entre China y Estados Unidos

 

Por Olivier Acuña / Especial para Al Momento Noticias

BIRMINGHAM, 17 de enero (Al Momento Noticias).- Nadie quiere una Tercera Guerra Mundial, porque todos saben que de desatarse sin duda serían utilizadas armas nucleares, pero el hecho es que cada día aumenta la tensión en la región del este de Asia y, por ende, también la probabilidad de un conflicto bélico entre China y Estados Unidos.

Los gobiernos de ambos países están perfectamente conscientes de la rivalidad que existe y mientras China ha invertido cada vez más en sus fuerzas armadas, Estados Unidos ha puesto a prueba la resolución de Pekín, que en noviembre anunció  la creación de una Zona de Defensa Aérea sobre las llamadas islas de Senkaku  -las cuales se disputan Japón y China.

A la semana del anuncio de la zona aérea, la administración de Barack Obama autorizó el sobrevuelo de dos B-52 de la mencionada área y si bien los bombarderos estadounidenses estaban desarmados, Washington no avisó a China sobre los vuelos, en lo que muchos expertos consideraron una especie de provocación.

Y el 5 de diciembre pasado, el buque USS Cowpens, un crucero de misiles dirigidos, que vigilaba al único portaaviones chino, el Liaoning, por poco y hace colisión con un barco escolta de guerra de China, ante lo cual muchos podrían pensar que son incidentes aislados y que de allí no pasará, pero analistas estadounidenses no piensan igual.

Esta semana, un importante e influyente grupo de analistas militares advirtió a un panel del Congreso que las fuerzas armadas de Estados Unidos necesitan diseñar un plan específico de guerra para confrontar a China, especialmente a raíz de la declaración de la zona de defensa aérea sobre el Mar de China del Este.

Los expertos le recomendaron a los legisladores del Subcomité del Congreso sobre las Fuerzas Armadas que el Pentágono inicie un masivo despliegue de armas, incluyendo submarinos nucleares hacia el este asiático ante la posibilidad de una guerra con China.

“Los dirigentes chinos son ambiciosos y se mueven hacia un estatus de enorme poder, mientras que Estados Unidos no está tomando la posibilidad con la seriedad que lo debería hacer”, dijo Seth Cropsey, un analista de alto nivel del Instituto Hudson.

Inteligencia militar de Estados Unidos da cuenta de movimientos estratégicos militares de China para controlar pasos marítimos, además de restringir el acceso a islas y territorios claves de la región, lo cual debe ser tomado en serio aunado al hecho de que el presupuesto militar chino ha sido incrementado notablemente en los últimos 10 años de 45 mil millones de dólares anuales en 2003 a cerca de 200 mil millones de dólares actualmente.

Ante los datos de la fuerte inversión en su ejército, buques de guerra, misiles de largo alcance, aviones de combate y submarinos, la pregunta que resulta ineludible es porqué China refuerza de forma tan notable, sino preocupante, sus fuerzas armadas si es que no tiene planes de expandirse de tal forma que provoque una situación que requiera de defenderse.

Al respecto el legislador republicano de Virginia, Randy Forbes, quien preside el subcomité de Fuerzas Armadas, de alguna manera respondió a la pregunta diciendo que la modernización militar de China es un signo claro de que “el gobierno de Pekín ejercerá sus intereses y ambiciones intimidando a sus vecinos y haciendo retroceder a Estados Unidos de la región del pacífico asiático”.

Por si fuera poco toda esta retórica bélica, el profesor de la Universidad Naval de Guerra de Estados Unidos, Andrew Erickson, urgió a Estados Unidos que despliegue sus submarinos nucleares más avanzados hacia la zona de tensión para negarle a China la posibilidad de controlar islas que ha tomado por la fuerza.

Analistas explican que todos los incidentes y toda la tensión que crece entre China y Estados Unidos con seguridad seguirán ocurriendo y lo que sucede es que con ello se aumenta también el riesgo que se desate una guerra accidental o por lo menos no intencional.

De acuerdo con expertos, la predicción de guerra se basa en varios factores bastante claros, que incluyen el hecho histórico que las potencias en ascenso como lo es China, que actualmente es la segunda potencia económica mundial y que está pronosticado que desbanque a Estados Unidos en la siguiente década, consoliden su seguridad expandiendo su influencia y su control sobre sus países vecinos, lo cual no va a ser fácilmente aceptado por Washington.

De hecho, el gobierno de Obama, en luz de lo anterior, ya ha adoptado una política más agresiva en el este asiático y ha aumentado su presencia militar e intensificado sus relaciones castrenses con varios países de la zona, lo cual a su vez aumenta la posibilidad de antagonismo de un país menor contra China, ya que se siente protegido por Estados Unidos. Tal es el caso de Japón que ha prácticamente entrado en provocación directa con China sobre las islas Senkaku. Pero también es el caso de las Filipinas que adoptaron una postura altamente adversaria ante China al presentar un caso de arbitraje sin precedentes ante la ONU sobre territorialidad en el Mar del Sur de China.

Otro elemento de riesgo es el hecho que Estados Unidos se siente superior en el este de Asia y lo es militarmente hablando, ya que por el momento tiene la fuerza bélica mejor entrenada, más moderna y más financiada del mundo, pero por el otro lado, China siente que sus intereses y sus preocupaciones le dan la más la razón por la cercanía a sus fronteras, y en este sentido, también se siente con mayor seguridad por estar estratégicamente cerca de casa.

El factor más importante, sin embargo, es el hecho que no existe un grupo de reglas de juego explícitas o tácitas que pudieran ayudar a moderar su competencia geopolítica como existió durante la Guerra Fría, periodo en el cual Estados Unidos y la Unión Soviética desarrollaron una variedad de normas de contención mutua que ayudó a que la rivalidad de las dos superpotencias se desbordara en una Tercera Guerra Mundial.

En resumen, China y Estados Unidos no han hecho nada por dirimir sus diferencias o por acercarse diplomáticamente, sino lo que generan es cada vez mayor ansiedad el uno al otro, porque mientras que Washington busca fortalecer sus posiciones en el pacífico asiático ante el crecimiento chino, Pekín se vuelve más nervioso viéndose en la necesidad de incrementar su capacidad militar y de buscar posicionarse geoestratégicamente sobre el mapa regional. Todo esto se reduce a un círculo vicioso.

De la única manera que se puede evitar una guerra que por ahora parece inevitable es si el gobierno chino acepta que si se enreda en un conflicto militar contra Estados Unidos, los resultados serían desfavorables, pero también si Washington reconoce que el creciente poder de China que alimenta sus inseguridades, debe ser enfrentado en un plano político-negociador y no de intimidación militar.

AMN.MX/oab