
CIUDAD DE MÉXICO, 7 enero, (Al Momento Noticias).- Rulfo, quien sin duda es el escritor mexicano más apreciado en el orbe y cuya obra ha sido traducida a casi todos los idiomas, nació el 16 de mayo de 1918 en Apulco, una localidad cercana a San Gabriel, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, por lo que muchas de sus biografías fechan ahí su nacimiento.
Antes de obtener el reconocimiento mundial por su escasa obra literaria, el escritor contemporáneo trabajó en una llantera y como oficinista en la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional Indigenista (INI).
Bautizado como Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, el autor de “El llano en llamas” y “Pedro Páramo” fue hijo de Juan Nepomuceno Pérez Rulfo y María Vizcaíno Arias, quienes se habían casado el 31 de enero de 1914.
Su familia, compuesta también por sus hermanos Severiano, Francisco y Eva, se establece en 1919 en San Gabriel, donde cuatro años después será asesinado su padre.
Estudió la primaria en la escuela de las monjas Josefinas y muy pequeño emprende sus primeras lecturas de la biblioteca que un cura de nombre Irineo Monroy había depositado en la casa de su madre en 1926.
Al cumplir los 10 años, es enviado por su madre, con su hermano mayor Severiano, a un internado de Guadalajara para continuar sus estudios. A finales de 1927, muere su madre, doña María.
Después de abandonar el internado, en 1932, el joven Juan Nepomuceno intenta ingresar a la preparatoria de la Universidad de Guadalajara, pero como estaba en huelga, continúa sus estudios en un seminario y hace un viaje a la capital del país.
Para 1936 hace el intento de estudiar Derecho y de ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sin conseguirlo, aunque acude como oyente a clases.
Es por esas fechas que el también autor de las obras llevadas al cine “El gallo de Oro” y “La fórmula secreta”, y quien habría de crear todo un particular estilo de narrar, entra a trabajar a la Secretaría de Gobernación, donde conoce al escritor Efrén Hernández.
A partir de este momento se sabe de la actividad literaria de Rulfo, que es seguida muy de cerca por Hernández, mismo que en 1940 lleva a la revista “Romance”, dirigida por Juan Rejano, así como de algunos fragmentos de la novela del primero “El hijo del desaliento”, que no se publican, y de la cual sólo se conoce el fragmento que lleva por título “Un pedazo de noche”.
Luego de realizar algunos viajes por el país, Juan Rulfo regresa en 1941 a Guadalajara, donde se establece y colabora con Efrén Hernández, la revista “América”, de la Ciudad de México.
Esto ocurrió en 1943, pero al año siguiente escribe el cuento “La vida no es muy seria en sus cosas”, obra que se puede decir que marca el inicio de su producción. Esta narración fue publicada dos años más tarde en dicha revista.
También en 1945, en la revista “Pan” de Guadalajara, publica los cuentos “Nos han dado la tierra” y “Macario”, que en fecha posterior habrían de formar parte de el libro “El llano en llamas”.
Al año siguiente regresa a la Ciudad de México, para trabajar en las oficinas de la llantera Goodrich Euskadi, y simultáneamente publica su cuento “Macario”.
De acuerdo con una carta que envía a su novia, Clara Aparicio, un editor rechaza en 1947 su cuento “Es que somos muy pobres” con el argumento de que es “subido de color”. A su futura esposa también le confiesa que intentaba escribir “algo” que se llamaría “Una estrella junto a la luna”, que posteriormente se convertiría en la novela “Pedro Páramo”.
En sus cartas a Clara, Rulfo habla de su actividad como fotógrafo, compras de libros, asistencia a conciertos sinfónicos, al ballet y al cine.
Un mes antes de cumplir los 31 años, Rulfo se casa con Clara Aparicio, y es en ese mismo 1948 cuando se publica su cuento “La cuesta de las comadres”, del cual semanas antes habían sido leídos algunos fragmentos por radio.
A finales de ese año empieza a viajar por el país como vendedor de la Goodrich Euskadi, lo que según se sabe, aprovechó para sacar algunas placas fotográficas, actividad en la cual también tuvo una gran sensibilidad.
De esta actividad, será también la multicitada revista la que publique sus primeras imágenes, en 1949, y para el año siguiente hace comentarios de que prepara un artículo, con fotografías propias, sobre el Castillo de Teayo, zona arqueológica veracruzana.
El trabajo fotográfico de Rulfo, a diferencia de su obra literaria publicada, fue amplio y de ello es muestra la guía “Caminos de México”, que fue ilustrada con placas suyas. En fechas posteriores habrían de aparecer otros trabajos semejantes.
Pero el autor tapatío continuó con su pasión, la literatura, y en los años siguientes continuó la publicación de sus trabajos: el cuento “Talpa”, “El llano en llamas” (1950) y “Diles que no me maten” (1951).
En 1952-53 cubre su primer periodo como becario del Centro Mexicano de Escritores y del 53 al 54 cumple el segundo.
Su primera obra publicada en forma de libro será en el Fondo de Cultura Económica (FCE), casa editorial bajo la cual en 1953 aparece “El Llano en llamas”, con 15 cuentos.
El volumen será incrementado en su edición de 1970 con los cuentos “La herencia de Matilde Arcángel” y “El día del derrumbe”, aparecidos en revistas en 1955, el primero con algunos cambios respecto a su primera aparición.
A mediados de 1954, Rulfo entrega al Centro Mexicano de Escritores, del que fue becario en los períodos 1952-53 y 1953-54, una copia mecanográfica, con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en este momento llevaba el título de “Los murmullos”, y que en entrega posterior al FCE cambiaría por el de “Pedro Páramo”.
Pasajes de este su trabajo de más largo aliento habrían de aparecer ese mismo año en las revistas “Letras patrias”, “Revista de la Universidad” y “Dintel”, y no es hasta 1955 cuando es publicada íntegra por el Fondo de Cultura Económica.
Dos años después, Rulfo recibe el Premio Xavier Villaurrutia -en su primera edición- por esa obra, que a partir de entonces será traducido a diferentes idiomas, siendo el primero el alemán.
Para 1959, mientras trabajaba en la Comisión del Papaloapan, realiza junto a Antonio Reynoso el cortometraje “El despojo”, filmado en el estado de Hidalgo.
Al año siguiente, se traslada con su familia a Guadalajara, donde trabaja en una empresa de televisión y prepara un libro sobre la conquista de Jalisco, pero regresará en 1962 a la Ciudad de México, donde comienza a trabajar en el Instituto Nacional Indigenista (INI).
Como parte de su trabajo, en 1964 se estrena la película “El gallo de oro”, dirigida por Roberto Gavaldón, sobre una historia escrita por Rulfo, y se filma “La fórmula secreta”, dirigida por Rubén Gámez con un texto de Rulfo.
El primer reconocimiento nacional de su labor se da en 1970, cuando recibe el Premio Nacional de Literatura, y una década después, Rulfo es sujeto de un Homenaje Nacional en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
Como parte del homenaje, se inaugura una exposición con su obra fotográfica y se presenta el libro-catálogo de la misma. De igual forma, se publica “El gallo de oro”.
Rulfo falleció el 7 de enero de 1986, no sin antes ser publicado su libro de fotografías “Inframundo” (1981) y recibir en 1983 el Premio Príncipe de Asturias.
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