La envidia

La envidia

Elsbeth Lenz

La tierra
La envidia según el diario de la real academia española es la tristeza o el pesar de los bienes ajenos, se quedaron cortos sospecho, para mí la envidia es como el cáncer: una fea enfermedad que va acabando con todo, lo pudre, lo envenena y siempre te ancla a tu propia miseria humana, no te permite la superación.

Los mexicanos adolecemos de ella, la traemos pegada en nuestras venas, atrofiándonos el corazón, la razón y las esperanzas.

No sé si este feo sentir sea el causante de todos nuestros males, pero en gran parte supongo que sí, envidiamos el status, la belleza, pero sobre todas las cosas los mexicanos envidiamos el poder, la envidia nos mueve a hacer cosas que jamás haríamos en condiciones normales, las mujeres nos volvemos locas ante esta baja pasión y somos capaces de muchísimas bajezas para calmar el sentimiento de carencia e inseguridad que nos provoca la envidia.

La envidia nos genera frustración pero también una soltura de lengua irremediable, siempre que alguna mujer es bella, inteligente y poderosa, justificamos nuestra inseguridad hablando pestes de ella diciendo que seguro consiguió lo que tiene con artes y trucos amatorios, es decir por golfa no falla, si es guapa siempre decimos esta toda operada, además si es inteligente nos referimos a ella diciendo que solo repite lo pirateado en los libros y que no es capaz de hacer nada sin sus asesores y si es poderosa, siempre llego al poder por suripanta valiéndose quién sabe de cuanta pirujería, porque se acostó con este o con aquel, siempre la misma historia, parece que no podemos quedarnos callados.

Si la exitosa es casada, le pone el cuerno al marido acostándose con fulanito el poderoso, el marido por supuesto es tapaderao gay, tienen un acuerdo,  si es soltera es lesbiana y si es lesbiana uyy que degenerada y anormal.

Lo que es real es que no estamos preparados para  soportar el éxito ajeno, para congratularnos de la felicidad de la prójima, para sentirnos felices al ver los éxitos de nuestros semejantes y siempre queremos justificar nuestras inseguridades menospreciando al exitoso, en lugar de aceptar los éxitos ajenos, trabajar y superarnos para lograr nuestro propio espacio.

La envidia no es un sentimiento que nos motive a la superación, por el contrario nos sume en el fracaso y la desesperanza.

Yo me pregunto porque no superar la envidia, porque no aprender a vivir con ella y utilizarla como motor para nuestra propia superación, la verdad es patético el papel de la tía Catarina rumiando nuestras envidias y encogiéndonos de nuestros fracasos.

Se la historia de cierta chica de clase humilde que la vida le brindó la oportunidad de estudiar en una escuela privada su educación básica  y media, ella en vez de aprovechar esta oportunidad para superarse y encontrar su propio éxito, se dedicó a envidiar a sus compañeras, envidiaba todo, desde los modales, la posición social, económica y cultural de sus compañera, con el paso de los años su vida tomo su propio camino, lamentablemente nunca ha podido superar esos feos sentimientos que le carcomen el alma,hoy mientras la mayor parte de sus compañeras están convertidas en exitosas mujeres empresarias, funcionarias públicas y muchas madres de familia, ella jamás inicio instrucción universitaria alguna, entro a trabajar aquí y allí sin conseguir gran cosa,  caminando con su envidia a cuestas, se topó con  la prostitución y se le hizo fácil.

Hoy convertida en una mujer de casi 40 años sigue una vida hueca, carente de sentimientos; se ve más lastimada que nunca, mas dolida con todo, herida profundamente y sin remedio, ya que la envidia que fue su mal entendido motor de supervivencia la llevo por el camino equivocado, hoy posee muchas cosas materiales, pero ni con quien compartirlas, al igual que hace 20 años se sentaba en una esquina del patio del colegio a rumiar sus odios y fomentar sus envidias, hoy se sienta dónde puede a continuar sintiéndose igual que hace toda una vida, una vida desperdiciada, finalmente no consiguió nada de todo lo que alguna vez envidio.

Es triste pero hay mucha gente en esa situación, debemos trasformar los sentimientos negativos que la envidia provoca y utilizarlos en nuestro beneficio son tan fuertes que seguramente nos llevaran por ese camino al descubrimiento que nada de lo que envidiamos tal vez es tan importante para ser feliz.