
NUEVA YORK, 20 de febrero (Quadratín México).- Twitter, la empresa fundada por Jack Dorsey, que nació para enviar mensajes con un máximo de 140 caracteres, solo permite desde hoy miércoles 118 si se incluye una foto o una dirección de enlace. Pero la mayor brevedad no es la única actualización, ya que también ha empezado a valorar la calidad.
La red social comienza a ponderar los tuits. Dentro de cada mensaje se incluirá información sobre el valor de cada mensaje: ninguno, bajo, medio o alto.
No habrá un indicador con colores o una flecha… Al menos en apariencia. No se percibirá nada, porque son metadatos, que van incluidos en el interior del código de cada tuit.
Este cambio se orienta a los desarrolladores que hacen aplicaciones basadas en Twitter, de modo que se podrá escoger mejor qué mensajes tienen interés y cuáles carecen de relevancia.
Así que es posible que hoy el usuario no perciba nada especial, pero que, poco a poco, a medida que gane popularidad en forma de seguidores, sume retuits y genere conversaciones compartidas, gane seguidores o sus mensajes sean más relevantes.
El sistema es parecido al de los top tweets, que es como marca el servicio creado por Jack Dorsey los mensajes más relevantes en la pestaña ‘Descubre’, donde recomiendan contenidos a medida del gusto de cada usuario.
Twitter, con más de 500 millones de usuarios registrados y a punto de cumplir siete años de vida, intenta resolver así uno de sus grandes problemas, el ruido. Desde su nacimiento se enfocó como una forma de comunicación interpersonal. Desde luego que lo sigue siendo, pero a medida que ha ganado en popularidad esta función se ha ido diluyendo.
El lado más negativo está, precisamente, en el criterio. Seguro que es un algoritmo el que pondera cada mensaje, pero seguro es también que habrá polémica. ¿Qué sucederá cuando más de uno descubra que no tiene tanto peso como cree? Por no hablar de los anunciantes… ¿Serán capaces de asumir que no basta con pagar para conseguir ser relevantes en la conversación global?
Este cambio puede ser interesante, por ejemplo, que los medios puedan recolectar los tuits más importantes sobre un evento como la gala de los Oscar, para que el autor de un libro conozca las críticas más influyentes o para que las marcas gestionen mejor el origen de los cada vez más frecuentes escándalos generados en redes sociales.
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