Las personas ven una despedida de manera diferente, no todos tienen la misma fortaleza todos los días, es como las mañanas, no todas son iguales, algunas son más frescas que otras; unas parecen ser más grises que otras, sobre todo cuando sabes que tu mente en algún momento se puede olvidar de quien eres.
Mi amor, créeme que luché muy fuerte, obligaba a mi cuerpo a no dejarse vencer, mi pelea más intensa era para que no te dieras cuenta que era lo que sucedía, saber que en algún momento pasarías a ser una completa extraña, eso me causaba miedo, mucho.
Quiero que sepas que te he amado con toda mi alma, y eso para mi significa todo, créeme que no era un objetivo hacerlo. Siempre ha sido así, amarte con todo mi ser. Y aún cuando mi enemigo llego al último bastión de mi mente he hizo añicos todo recuerdo, nunca pudo golpear mi alma, esa permaneció intacta.
Y bien amor, ya es hora, tal vez pienses que tus oraciones a Dios nunca fueron escuchadas, pero no es así, el milagro fue concedido, estoy en paz.
¿Alguna vez vas a volver? - nunca me iré de tu lado – Respondí.
Sobre el Autor:
Adrián Celis
Twitter: @jarochocorleone Facebook: Adrian Celis
